miércoles, 16 de julio de 2014

Crónicas chairas 2

La segunda vez tenía una manta caliente para envolverme en ella y sacar la frialdad de mi corazón  cuerpo.

Me señaló que pondría una "meditación", dijo que no me preocupara si me quedaba dormida, que mi "subconsciente" captaría de todas formas lo "esencial".
Hice un gran esfuerzo para no reírme a carcajadas en su cara, insisto, yo iba a hacer lo que fuera para que me manoseara, así que me guardé mis comentarios venenosos.
Me puso un antifaz y no pude ver si salió o no de la habitación. Comenzó la "meditación".
Una sarta de estupideces del tipo: "tu síntoma es tu guardián, modifica a tu guardián, recibe la luz dorada en tu cuerpo, el cuerpo es sano y natural" comenzaron a sonar... evitando que pudiera dormir.

Me pregunté cuantas personas hacen este tipo de cosas en lugar de ir a análisis y me respondí que yo estaba ahí buscando manoseos para sacarme la frialdad del corazón cuerpo metida en una manta caliente que me estaba mareando y oyendo esas babosadas, aguantando las ganas de vomitar.

Y guardé silencio un ratito...Pero como seguían sonando esas palabras tan molestas, continué quejándome en mi interior

Pensé que habían pasado horas, me contuve para no sacarme de encima la mierda caliente esa y apagar la estupidez sonora... de pronto la tipa dijo: ya está. Y puso sonidito de olas. Cuando me quitó la manta y comenzó con mi masaje me dijo: me sorprende que hayas aguanto. Casi nadie aguanta toda la meditación.

(QUE!? Yo soy de las únicas estúpidas que aguantaron todo eso!? Pude haber dicho que pararan la maldita tortura?!) pensé.

El masaje borró el coraje. Pero la "meditación" borró mis ganas de volver. La "meditación" me mostró que mi "guardián" aka "frialdad en el corazón cuerpo" necesita ser analizado en un diván y no en una cama de masajes.

En fin.