Hay días como hoy en los que me quiero subir a mi hermosa camioneta (que no es una mama/móvil, si no un vehículo de aventura) y conducir hasta ciudad infierno.
Lo haré mañana, lo prometo. Iré por las crías a la escuela y no me detendré hasta que un pañal, una miada en la llanta o ciudad infierno nos obligue.
Un ratito de distancia para tomar perspectiva, decisiones y recibir ese amor que sólo encuentro en ese ranchote perverso. Pa volver con más o menos ganas, no lo sé, pero sin la angustia (espero) que el contacto* me ha provocado en estos días.
*Se tapa los ojitos sonrojada