Norma es de Honduras, a Gerardo lo tuvo en su travesía por América Central. Gerardo tiene 3 años, va a cumplir 4. Ella tiene 30. Hace 2 que están en México.
Los recogí en la carretera México- Querétaro con dirección a México. Ella estaba borracha, pidiendo aventón, peleando con los patanes que se detenían a gritarle groserías. Tambaleándose con su lata de Modelo especial en la mano mientras Gerardo corría a su alrededor.
Lo primero que me dijo cuando se subió a mi mamámovil camioneta de aventura fue: los hombres no valen madre! verdad?. Nadie me quiere, solo me golpean y me maltratan, nadie me cuida.
Yo estaba muy enojada con ella, estaba poniendo en riesgo a su hijo con su alcoholismo y todo lo mío que ví en ella me molestó demasiado.
Después de asegurarme de que fuera su hijo me detuve en un oxxo, "lo primero que tienes que hacer es bajarte la peda, te estás poniendo en riego a tí y a tú hijo".
Me dió la lata de cerveza casi llena y me bajé a tirarla, a comprarles agua, café, comida. La llevé a la central de autobuses de San Juan del Río y le dí dinero para comprar su boleto a un poblado cercano, en donde hay un centro que les da asilo y comida a los inmigrantes.
Tenía una pelota de Mau en el asiento, Gerardo la quería. Norma le dijo:"te quieres quedar con ella?" y entonces me detuve de nuevo y le grité: cómo puedes decirle eso a tu hijo? lo dejarías con una completa desconocida? tú eres la que no vale madre, borracha, exponiéndote a tí y a tu hijo!!! Nadie te va cuidar, nadie te va a querer, ESE ES TU TRABAJO! tú estás formando a un hombre que no va a valer madre tampoco y andas por ahí pregonando que son los hombres los que no valen madre, empieza por educar a uno que si valga!.
Y nos quedamos viendo y las dos lloramos. "Es verdad, me dijo. Pero tú porque sufres?"
Todos sufrimos por algo Norma. Me tomó la mano. "Todo va a estar bien" me dijo.
La dejé en la central y la abracé, olía horrible, le dí la pelota a Gerardo y le dí un pañuelo para que se limpiara los mocos. "Toma agua" Fue lo que le pude decir.
Ellos me ayudaron mucho más de lo que yo les pude ayudar a ellos.
Y me duele.