Sí, volví brevemente.
Encontré esta foto hoy y tuve un montón de ganas de abrazar a esa chiquita hermosa y vulnerable, a la que en aquel entonces las cosas sólo le sucedían, sin la capacidad para defenderse o para reclamar.
Me da un chingo de orgullo poder decirle que hoy todo está bien, que lo logramos; y aunque todavía no es el final, ahora podemos defendernos y reclamar y exigir, pero lo más importante, podemos sacar de nuestra vida lo que no sirve.
Y todo está bien.
Y aún nos gusta acampar.
