La paz de hoy valió cada pérdida, cada duelo, cada caos, cada drama, cada lágrima y cada guerra.
Ojalá alguien me hubiera dicho a los 20 que lo que más me iba a costar era tener paz en mi vida. Que por más que quisera a algunas personas, era necesario dejarlas atrás para poder seguir avanzando hacia la paz.
Me tardé mucho, mucho tiempo en entender que yo no doy paz. Yo soy paz.
Siempre me ví como algo parecido al abono. Resulta que soy tierra fértil.
Felices fiestas personas.
Salú