Durante mi caminata matutina pensé "que contenta estoy, todo está bien".
Luego llegué a mi casa y tomé un delicioso café, hice muchas cosas (como siempre) y luego entré a las redes sociales. Que asco. Piensan horrible oigan! Entre los pinches machitos pendejos, los fachos asquerosos y los que son francamente imbéciles, no pude más que pensar que la gente que tengo en dichas redes sociales son las equivocadas. O que estoy en el circulo correcto del infierno.
Cuando veo las historias que suben personas que conozco, apoyando a Israel o replicando discursos pedorros de coaches pedorros de machismo, me viene a la mente Juan Carlos Bodoque y la épica frase:
NUNCA HABÍA VISTO TANTA CACA JUNTA.
Trato de pasar tiempo alejada de pantallas, saber las opiniones de pendejos me tiene cansada.
Y las noticias horribles no son el problema, el problema son las opiniones horribles de la gente y la falta de empatía; la falta de discernimiento entre hecho y opinión.
En fin, cada vez que me aproximo a la felicidá, las redes sociales me recuerdan que, cómo decía el bizco, "el infierno son los otros". Pero no por eso me puedo rendir en tratar de ser mejor y ayudar lo más que pueda a no propagar sus discursos pendejos, cuidar a la gente que amo, y avergonzar a los fachos cada que puedo. Eso es también una aproximación a la felicidá.
Y pues eso.
Amo mi nueva casa, btw.
Salud, raza.