El 12 de febrero tenía demasiadas cosas que hacer, cita de pasaportes para mis hijos y para mí, partido, escuelas, yoga... cuando regresé de dejar a los niños en las escuelas sentí algo horrible, se empañaron los vidrios del carro, sentí un frío extraño dentro de mí, se me erizó la piel, me sacudí los brazos y dije en voz alta: qué es esto?. Me salí del carro y me puse un ratito en el sol.
Mas tarde fui por mis hijos a la escuela, con prisa, para llegar a las citas de los pasaportes. Mi hijo menor me pidió ir por algo a la tienda, le dije que sí, mientras esperábamos a su hermano. Y sonó el teléfono, mi mamá. Livy, mi sobrina de 13 años se murió. "QUÉ PASÓ?" Grité... se suicidó.
Solté el teléfono y me tapé la boca, creo que grité.
Comenzaron a salir lágrimas de mis ojos, como en este momento. Llegaron mis hijos, se asustaron al verme. Les dije lo que pasó. Lloramos juntos.
Llegamos a la cita del pasaporte, el papá de mis hijos ya estaba ahí. Llegué temblando y llorando, le conté, no lo podía creer. Yo pensaba que voy a ver esa puta foto en mi pasaporte por 10 años.
Al día siguiente volé a Mty, mi hermana llegó de Barcelona casi al mismo tiempo. Pude llorar más tranquila al verla. Esperamos a mi hermanito, que estaba destruido haciendo trámites junto con mi cuñada. No hay forma de describir el horror en sus caras. El grito de mi cuñada cuando la abracé: YA NO TENGO BEBÉ!. me reventó algo adentro. No puedo, ni quiero imaginarme siquiera el dolor que estaban sintiendo.
Entre todos los trámites y cosas por hacer, la mamá de mi cuñada y yo recibimos la sala de la funeraria, con un pequeño ataúd blanco... y el cuerpo de mi sobrina adentro. Sentí que se me doblaron las piernas cuando la ví, a su abuela también, tuve que sostenerla mientras gritaba "por qué lo hiciste mamita?", con mis propias piernas temblando... no puedo dejar de llorar.
Pensar que no pude ayudarle, que fallé como adulta, que estaba sufriendo y que pensó que esa decisión pendeja sería lo mejor... me recordé a mi misma a su edad, pensando lo mismo... no era cierto, no es cierto, no es mejor. Me recordé cada vez que pensé en matarme y un pedacito de mi corazón se murió con ella, pensando en lo mal que lo estaba pasando y que no me enteré. Fallé.
La enterramos el domingo 15 de febrero. De verdad no tengo palabras para describir el dolor y el horror de ver un pequeño ataúd blanco en la tierra en la que crecí. Siempre he querido salir de aquí y ahora voy a volver siempre, pensé cuando taparon la tumba.
Yo sé que ahora descansa en paz, que lo que la hacía sufrir ya se detuvo y que nadie podrá hacerle daño nunca más.Pero lloro todos los días pensando en ella y viendo las fotos que mi teléfono me muestra... ya no puedo hacer nada más que llorar y ayudar a que mi hermanito y mi cuñada encuentren algo de paz en sus vidas.
Eso es todo lo que importa.
Aún así, el rencor en mi alma, de saber que existe gente maligna y miserable que sigue con vida, que no se mata aún sabiendo que le harían un favor al universo y que siguen con su puta existencia haciendo daño a todos a su alrededor, me sigue agobiando por las noches, cuando lloro en silencio, de coraje y de tristeza.
En fin. Ya no soy feliz y creo que nunca más lo voy a ser. Siempre me va a faltar Livy. Ya no la voy a ver más. Aunque vaya a visitar ese pequeño ataúd blanco enterrado en la tierra en la que crecí.
:(