sábado, 7 de enero de 2017

Sentido

Nunca he dado una "mordida", nunca he comprado piratería, nunca he hecho daño a ningún ser vivo a propósito, procuro decir siempre la verdad, aunque duela, intento todo el tiempo ser honesta y no tomar lo que no es mío. En pocas palabras, pago siempre por lo que hago, bueno o malo.¿Cuál es el beneficio?. Ninguno.

De nada me ha servido, no tengo lo que quiero, les resulto desagradable a la mayoría de las personas y hay veces en las que pienso "para qué?" (tampoco es difícil, si bien  me ha  traído dificultades, las prefiero en todo momento)... no importa, yo ya sé lidiar conmigo, con todas esas yo.

No le ando encontrado sentido a esto... nunca lo he hecho, pero que sirva para lo que es.

Aún sabiendo lo insignificante que es el lapso que estaré con vida en esta tierra, resulta ser lo más importante que tengo.


miércoles, 4 de enero de 2017

Diatriba, interrupciones a su tristeza.

Cuando salí del vivero, después de mucho tiempo que invertí en escoger una enredadera para mí casa y una planta de regalo para un compañero (que al final me quedé, porque la verdad no aprecio tanto a dicho compañero), le agradecí al chico que me acompañó durante ese tiempo, quien además me ayudó a subir medio costal de tierra para mi objetivo (plantar la enredadera en mi casa). Después de agradecerle y darle unas monedas, me pareció un hermoso gesto que se despidiera diciendo: "que les vaya bien"."Yo también lo espero" debí responder. Pero solo le sonreí y le dije: "igualmente".


martes, 3 de enero de 2017

De las cosas que Diatriba encuentra sumamente desagradables

La pretensión es una de ellas. Pretender saber, pretender aprender, pretender ser amigo, pretender ser amante, pretender querer...

Asco. 

Al final uno se entera, siempre se entera. 

Asco.

Les deseo el  2017 que se merecen. Yo voy a sembrar flores y voy a dejar de perder mi tiempo con desperdicios.

Asco.

Salud.


viernes, 2 de diciembre de 2016

La venta de esclavos

Javier era el galán de la secundaria y cómo era de esperarse, de la prepa también lo fue. Le decíamos "El Galán" después fue Galaxia... para mí siempre fue hermano. Y la verdad sobreviví a la prepa gracias a su popularidad. Un bicho raro cómo yo, no la tenía fácil sin un amigo cómo él.

Para financiar  un baile de primavera o algo así, la sociedad de alumnos de la preparatoria número 7 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, organizó una venta de esclavos, sí, de esclavos.
Los muchachos guapos serían vendidos en una subasta en el patio central de la escuela (¿dónde están las feministas cuando se les requiere?).
Javier era pieza  importante en  dicha subasta, ya que la mayoría de las muchachas querían comprarlo.  Antes de entrar al mercado de carne, del cual era víctima mi guapo amigo, me dio $100 pesos y me dijo: "no dejes que nadie que no seas tú me compre!".
Durante la penosa venta, las muchachas ofrecía 10, 20, 30, 40, 50 pesos y yo, burlona, las dejaba batallar, al final, una de las muchachas más pesadas (tal vez 150 kilos) estaba apunto de llevárselo... tal vez  por $90 pesos. Javier, con cara de susto me volteaba a ver y yo le sonreía malignamente.
Antes de que se lo llevará lo rescaté ¡$110 pesos! grité. Y Javier gritó "vendido" y se bajó de inmediato del podio para correr a cargarme."Que culera eres, pero gracias hermana" me  dijo.
"Estás en deuda.., si quiero tomar algo, si me da hambre, si me  da flojera moverme, tú tendrás que hacerte cargo" le dije. Javier sonrió y no hubo ninguna queja, durante el día me  trajo tamales, refresco, y me pasó todo lo  que le  pedí.

Hace unos días fui a ciudad infierno a verlo, pasé todo el domingo con él en el hospital. Cuando llegué, su esposa me abrazó y me dijo al oído: "por favor no  llores frente a él, le duele mucho verte llorar". Me senté junto a él y estuvimos recordando la venta de esclavos, mi propensión a la pendejada y mi mala actitud ante casi todo... le dije: "creo que eres la única persona con la que nunca he peleado, y ese es un mérito tuyo, no mío". Me sonrió, me apretó la mano y me dijo: "te quiero un chingo hermana".

Cuando  nos despedimos, le dije: "descansa ya guapo, es hora de irse, acá yo me encargo de todo".
Me sonrió y me dijo: "allá nos vemos" y yo respondí: "allá te alcanzo".

Eso es lo más difícil que he hecho en mi vida.

Salí del hospital y caminé hasta la central de autobuses de Monterrey, lloré durante todo el camino, por dos horas. El martes en  la noche, su esposa me envió el mensaje: "Mi  flaquito ya se fue".
Y no pude si no llorar otros dos días.



Adiós hermano, allá te alcanzo.



:(

lunes, 14 de noviembre de 2016

Quien me dejó ir

fuiste tú? quién fue?
Fueron todos?

"no supe llevar un berrinche" me dices...

el berrinche no debió existir. soy insoportable y me molesto, me  molesto mucho y te molesto a tí y te gusta, dices.

no importa si me dejas ir, voy a volver... eres él único que se arriesgó (me lo dijiste) y de alguna torcida manera ganó.

He encontrado la paciencia que me hacía falta.



"I am the one who waits"

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Amigos por siempre

En el 96, durante una fiesta en una casa ubicada frente a un parque dejé de querer a Rola.

Rola era un chico muy guapo, teníamos a todos los amigos en común. Lo conocí por eso, en otro parque, en donde jugábamos basquet. Y yo estaba loca por él, me gustaba tanto  que no podía ni  hablar frente a él. Me ponía nerviosa y más tonta de lo regular, todos lo sabían, incluyendo a Rola y a la mayoría le divertía bastante verme tartamudear frente a él. Yo  era la única niña que  jugaba con  ellos, Rola, Lalo, Javier, Reynold, Román, Darwin, Sam, Coy, Ovidio... Cuando lo conocí teníamos 14. 
Cuando entramos a la prepa dejé de ponerme tan nerviosa con él  y pude al menos comenzar a saludarlo sin temblar. Javier, que era mi mejor amigo, estaba contento. Al parecer el sufría tanto  como yo cuando me ponía nerviosa (desde la secundaria) y al parecer le molestaba mucho que se burlaran de mí, así que me defendía y cuando nos íbamos de  la cancha me decía: eres cómo mi hermanito, no me gusta que se burlen y estás bien pendeja, ese wey qué?!

En aquella horrible fiesta, en el 96, había un  micrófono en  donde Nilda decía lo que se le iba ocurriendo, mandaba saludos, grosereaba gente y así... yo estaba en una banca, en el parque frente a la casa de la fiesta y Rola, con los demás, en otra... sentí que la sangre se me fue los pies cuando Nilda dijo con  tono burlón: Un saludo para Rola... de Carol iiiiiuuuuuuuuu!!! 

Me paré y me alejé. Javier, que estaba en la banca en donde estaba Rola, fue tras de mí.

Cuando me alcanzó le pregunté: "qué dijo?". No me quería decir, me dijo: "deja de actuar como tonta y ya. No le gustas, punto"
Batallé un montón, Javier, no me lo quiso decir. Me enteré por otra persona que estaba ahí. Rola dijo: "pendeja". Javier se enojó con él, volteó a ver que me paraba de la banca en  la que estaba y se fue conmigo. Lloré un montón, sólo Javier lo supo, y me consoló diciendo que yo estaba  muy bonita cómo para llorar por ese wey.

Dejé de saludar, hablar, temblar, querer a Rola. Así nomás. Lo dejé de querer y me dejó de  gustar. Me alejé, dejé de jugar basquet con ellos, comencé a tener novios y a dejar de tener miedo de lo que dirían  de  mí. "Estás muy bonita cómo para llorar por ese wey, eres  mi hermanito, yo te cuido" me decía Javier en mis quebrantos corazonales. Rolando se  me  acercó un día, me preguntó por qué le había dejado  de saludar, y yo sin  miedo le  respondí: "porque soy una  pendeja" y entendió. Trató de  justificarse, me dijo que se lo decía a Nilda, que no  me lo decía a mí. Ya  era demasiado tarde. Mucho tiempo después lo encontré en  una fiesta, me pidió mi teléfono, no se lo dí. 
Javier siguió a mi  lado, siguió siendo parte de mis mejores amigos. La última  vez que ví a Rolando fue en  la boda de Javier, en el 2008. No lo saludé.

Hace  unos  meses supimos que Javier padecía cáncer de estómago. Hoy ya no  tiene estómago  y tiene los días contados. Fui a su casa  hace un par de semanas y  me dijo: me da  gusto verte feliz, hocicona, siempre has sido mi hermanita y me da un chingo de gusto verte feliz con tus niños.

No me rompí llorando frente a él porque pensé que si él era capaz de soportar el dolor que esa estúpida enfermedad causa, yo podía aguantarme y ser esta vez yo quien lo consolara.

Y cada día, desde hace dos semanas, me despierto  con el temor de tomar el teléfono y ver el mensaje de su esposa avisando lo inevitable. Y quería contarle a la red que Javier me defendió desde los 13 años y que yo no sería quien soy hoy si no lo  hubiera conocido. Y lo admiro tanto y lo quiero tanto, que necesitaba decirlo. 








lunes, 24 de octubre de 2016

Ni todos los años del mundo

Dormir y dormir y el dolor de cabeza no se va. ¿Qué es? Igual estoy feliz. 

Obtuve respuesta. "Me gusta que me molestes". 

Un día, de aquí también voy a escapar. Y te voy a molestar los días que me queden.

:*