No tenía idea de a donde iba.
Me estacioné en el consultorio en donde solía hacer mi acto de psicoanalista.
Caminé por el barrio antiguo viendo las banquetas (para no pisar rayas, obvio) y cuando levanté la vista estaba frente al café infinito. Entré deseando con todo el corazón que mi mesa estviera desocupada. La mesa en la que me sentaba por las tardes hace 10años. Sí, estaba desocupada.
Me senté y ví los cambios que le hicieron al lugar, nada del otro mundo.
Llegó un mesero y me tomó la orden. Vodka tonic.
Saqué mi libro y leí hasta que otro mesero más viejo que el adolescente anterior me trajo mi vodka.
-Disculpa que te moleste...- dijo
-Ajá-
-Me dijo el barman que el vodka va por cuenta de la casa-
-Ah! ok... gracias?-
-Bueno, que lo disfrutes-
-Ajá-
Me sorprendió poco, la verdad. Desde que me enteré que soy la mujer más bonita de casi cualquier sitio en el que me paro, ese tipo de eventos dejó de sorprenderme.
De todas formas me quedé intrigada... a que hora me vió el barman si le estaba dando la espalda. Volteé a verlo... estaba con el mesero cuchicheando, me vieron y el barman aplaudió sonriendo.
Regresé a mi libro.
Unos minutos después se acercó a mi mesa el mesero y me dijo:
-Dicen que antes venía una muchacha y que siempre se sentaba en esta mesa, pedía un vodka tonic y se ponía a leer... nunca le prestaba atención a nadie pero todos aquí la esperaban cada tarde... a veces llegaba más tarde que otros días, pero llegaba. Hasta que un día dejó de venir y todos aquí hicieron apuestas sobre el porqué de su desaparición... unos dijeron que se murió, otros que se casó... otros que se fue a otro país y algunos que se volvió zeta... el caso es que el barman opina que esa muchacha eres tú-
-Y cómo era esta muchacha?- pregunté.
-Dicen que tenía el pelo chino y que usaba unos lentes horribles... siempre se vestía de azul, pero obsesivamente, no había nada que ella trajera que no fuera azul... cómo loca, sabes?-
-Y tú crees que esa muchacha loca de azul y de pelo chino soy yo?-
-Eso dice el barman e hicimos una apuesta... eres tú?-
-Obviamente yo no tengo el pelo chino, ni uso lentes horribles y cómo puedes ver, no estoy vestida de azul, de donde sacaron esa historia?-
-Es que pediste vodka tonic y te pusiste a leer en la mesa en la que ella siempre se sentaba- me respondió.
-Ah! pues creo que tu argumento es muy débil, dile al barman que le agradezco la copa, me gustaría seguir leyendo-
-Ok, disculpa la molestia-
-No te apures, gracias por la historia-
Terminé mi vodka y salí ante las miradas del staff del café infinito, me pregunto que habrán apostado?...
Me dije que había sido una buena idea plancharme el pelo. No me gusta ser parte de las apuestas de otros.
Y otra vez... cómo antes, la vez que un mesero intentó sacarme plática, segura de que no regresaría hasta dentro de otros 10 años.
Espero que la próxima vez que vaya hayan cambiado de empleados. Regresé al consultorio donde solía hacer mi acto de psicoanalista y subí a mi coche, manejé a casa, aún sin tener idea de a donde iba.
Me estacioné en el consultorio en donde solía hacer mi acto de psicoanalista.
Caminé por el barrio antiguo viendo las banquetas (para no pisar rayas, obvio) y cuando levanté la vista estaba frente al café infinito. Entré deseando con todo el corazón que mi mesa estviera desocupada. La mesa en la que me sentaba por las tardes hace 10años. Sí, estaba desocupada.
Me senté y ví los cambios que le hicieron al lugar, nada del otro mundo.
Llegó un mesero y me tomó la orden. Vodka tonic.
Saqué mi libro y leí hasta que otro mesero más viejo que el adolescente anterior me trajo mi vodka.
-Disculpa que te moleste...- dijo
-Ajá-
-Me dijo el barman que el vodka va por cuenta de la casa-
-Ah! ok... gracias?-
-Bueno, que lo disfrutes-
-Ajá-
Me sorprendió poco, la verdad. Desde que me enteré que soy la mujer más bonita de casi cualquier sitio en el que me paro, ese tipo de eventos dejó de sorprenderme.
De todas formas me quedé intrigada... a que hora me vió el barman si le estaba dando la espalda. Volteé a verlo... estaba con el mesero cuchicheando, me vieron y el barman aplaudió sonriendo.
Regresé a mi libro.
Unos minutos después se acercó a mi mesa el mesero y me dijo:
-Dicen que antes venía una muchacha y que siempre se sentaba en esta mesa, pedía un vodka tonic y se ponía a leer... nunca le prestaba atención a nadie pero todos aquí la esperaban cada tarde... a veces llegaba más tarde que otros días, pero llegaba. Hasta que un día dejó de venir y todos aquí hicieron apuestas sobre el porqué de su desaparición... unos dijeron que se murió, otros que se casó... otros que se fue a otro país y algunos que se volvió zeta... el caso es que el barman opina que esa muchacha eres tú-
-Y cómo era esta muchacha?- pregunté.
-Dicen que tenía el pelo chino y que usaba unos lentes horribles... siempre se vestía de azul, pero obsesivamente, no había nada que ella trajera que no fuera azul... cómo loca, sabes?-
-Y tú crees que esa muchacha loca de azul y de pelo chino soy yo?-
-Eso dice el barman e hicimos una apuesta... eres tú?-
-Obviamente yo no tengo el pelo chino, ni uso lentes horribles y cómo puedes ver, no estoy vestida de azul, de donde sacaron esa historia?-
-Es que pediste vodka tonic y te pusiste a leer en la mesa en la que ella siempre se sentaba- me respondió.
-Ah! pues creo que tu argumento es muy débil, dile al barman que le agradezco la copa, me gustaría seguir leyendo-
-Ok, disculpa la molestia-
-No te apures, gracias por la historia-
Terminé mi vodka y salí ante las miradas del staff del café infinito, me pregunto que habrán apostado?...
Me dije que había sido una buena idea plancharme el pelo. No me gusta ser parte de las apuestas de otros.
Y otra vez... cómo antes, la vez que un mesero intentó sacarme plática, segura de que no regresaría hasta dentro de otros 10 años.
Espero que la próxima vez que vaya hayan cambiado de empleados. Regresé al consultorio donde solía hacer mi acto de psicoanalista y subí a mi coche, manejé a casa, aún sin tener idea de a donde iba.
...
Sigo sin tener idea de a donde voy, y
el café infinito en ciudad infierno ya no existe.
1 comentario:
Me gusto tu relato, esa parte donde " soy la mujer mas guapa a donde voy, eso lo se" jajajaja nice
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