Cuando hablaba me enteré de que no sé nada del amor. Yo pensaba que como la enfermedad que es tendría alguna cura y me equivoqué.
Mientras escuchaba la gran cantidad de pendejadas que salía de mi enorme bocota (que mejor haría repartiendo mamadas y cobrando por ellas, puesto que tendría más dinero, más favores y más amigos, seguro) me dí cuenta: no había amado antes, por eso no me había enterado de que el amor es una enfermedad crónica, incurable.
Había tenido vicios, tablas salvavidas, obsesiones, incluso perversiones, pero amor? Siempre pensé que aquello era amor y que en 3 años se curaba, era mi costumbre.
Mientras decía pendejadas, como acostumbro, me dí cuenta de que no se puede dejar de amar. Hoy lo sé, porque amo a alguien que no está y por más que me esfuerzo en odiarlo y en olvidarlo no puedo. No podría siquiera verle porque comenzaría a llorar y a rogarle una vez más que me perdone y todos sabemos que eso va contra toda regla de civilidad.
Hoy me descubrí poniendo un ejemplo de mi vida con él y aún no puedo decir su nombre sin que me tiemble el corazón... y lo extraño tanto y me digo: fuiste feliz y lo echaste a perder, como todo lo bueno que te sucede.
No me malentiendas, creo que el amor está sobrevaluado, no creo que el amor sea dar flores o chocolates o jurarse amor eterno o vivir feliz con alguien o casarse o dedicarse canciones del nauseabundo Arjona, esas son pendejadas (peores que las que me gusta decir) que la mercadotecnia y la gente imbécil se han esforzado por vender desde hace apenas unos cuanto años... cuando hablo de amor me refiero a esa sensación de querer estar con esa otra persona aunque no se le pare, aunque esté enfermo, aunque sea alcoholica, aunque vivan en un pueblo lleno de tierra y puedan carcajearse de comprar la comida del fin de semana con 10 pesos sin preocuparse demasiado por que va a pasar al día siguiente, porque mientras estén juntos (aunque estén mal) estarán bien. Enloquecedor, sí.
Pero resulta muy dañino encontrarlo y perderlo... la ventaja es que no mata, así que uno puede torturarse con ello el resto de su miserable vida soportando a gente pendeja que dice cosas como: feliz día del amor, mi cielo! (sobre quienes espero que Arjona les caiga encima el día que se de cuenta que el mundo es peor gracias a su existencia y decida tirarse de un edificio, debajo del cual, tranquilamente, un grupo de esas personas pendejas va caminando)
Honestamente, a veces preferiría nunca haber amado. Pero sobre todo, me hubiera gustado no enterarme de que la única pendeja soy yo.