Ver a mi hijo en cuidados intensivos es lo peor que me ha ocurrido en la vida.
Pensar en las mentiras que he escuchado y saber que la gente miente sistemáticamente es muy triste.
No tener dinero y deber miles de dolares por la enfermedad de mi bebé es agobiante.
Lidiar con la ignorancia y superstición de las personas de este lugar (o cualquiera) es asqueroso.
Sentir que no soy una buena madre y que estoy haciendo todo mal, me tiene jodida.
Tener las tetas adoloridas, una extraña sonrisa en el vientre y un bebé en los brazos, es lo mejor que he vivido.
Ese engendro es lo mejor que he hecho en mi vida, me salió bien bonito. Estoy orgullosa de mí misma.
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Igual el llanto viene de visita y se queda a tomar el café. Visita indeseable.
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