Hace un año destruí mi vida echando de ella al hombre que más he amado y de quien aun no puedo ni hablar sin que se me llenen los ojos de lágrimas.
Busqué auxilio en el psicoanálisis, en las drogas, en más hombres y nada funcionó, aún duele. Entonces dejé todo, incluyendo ciudad infierno (que hoy sigue siendo insoportable sin él) y me fui a cuidar de una vida que crecía dentro de mí, que se formó entre toda mi maldad y autodestrucción. Una vida que me ha vuelto las cosas un poco más simples, el amor y el dolor (hermanos gemelos) me parecen ahora un lujo insensato... sí, me he vuelto aún más primitiva, hoy mis prioridades son comida y techo.
Esa vida está a punto de salir de mí, es un varón, se llama Marco Eugenio y lleva mi apellido repetido. Es cierto eso que dicen de que una mujer siempre sabe de quién son sus hijos. Ese niño es MIO.
Busqué auxilio en el psicoanálisis, en las drogas, en más hombres y nada funcionó, aún duele. Entonces dejé todo, incluyendo ciudad infierno (que hoy sigue siendo insoportable sin él) y me fui a cuidar de una vida que crecía dentro de mí, que se formó entre toda mi maldad y autodestrucción. Una vida que me ha vuelto las cosas un poco más simples, el amor y el dolor (hermanos gemelos) me parecen ahora un lujo insensato... sí, me he vuelto aún más primitiva, hoy mis prioridades son comida y techo.
Esa vida está a punto de salir de mí, es un varón, se llama Marco Eugenio y lleva mi apellido repetido. Es cierto eso que dicen de que una mujer siempre sabe de quién son sus hijos. Ese niño es MIO.
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