martes, 1 de mayo de 2012

A un año de la lluvia de asteroides.

Hace un año destruí mi vida echando de ella al hombre que más he amado y de quien aun no puedo ni hablar sin que se me llenen los ojos de lágrimas.
Busqué auxilio en el psicoanálisis, en las drogas, en más hombres y nada funcionó, aún duele. Entonces dejé todo, incluyendo ciudad infierno (que hoy sigue siendo insoportable sin él) y me fui a cuidar de una vida que crecía dentro de mí, que se formó entre toda mi maldad y autodestrucción. Una vida que me ha vuelto las cosas un poco más simples, el amor y el dolor (hermanos gemelos) me parecen ahora un lujo insensato... sí, me he vuelto aún más primitiva, hoy mis prioridades son comida y techo.
Esa vida está a punto de salir de mí, es un varón, se llama Marco Eugenio y lleva mi apellido repetido. Es cierto eso que dicen de que una mujer siempre sabe de quién son sus hijos. Ese niño es MIO.





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