...y desde el día que dejé atrás esa banca he tenido que vivir cada día pensando que no me quieres, y eso es lo peor que me ha pasado en la vida. Yo me sentía especial porque tú me querías y ahora soy cualquier persona.
Hoy me dieron la llaves del piso en el que viviré... sin tí. Con un engendro y un gato, por primera vez desde que me fui, desde que me dejaste de querer, sola.
Continuaré así, honestamente no tengo interés en "rehacer mi vida", "encontrar otro amor", ver que "llegará el adecuado" pfffff esos clisés me dan una pereza infinita. No quiero a nadie, te quiero a tí y siempre voy a hacerlo, podrá haber tipos que me quieran, pero ya no pienso engañar a nadie, ni a mí. Yo te quiero a tí y a nadie más. Creo que ya pasó el tiempo suficiente como para enterarme, hay quien le llama estrés postraumático o melancolía patológica (ja!) cuando la verdad es simple: no me gusta vivir sin tí. Lo hago y lo seguiré haciendo pero igual que mi trabajo, nomás no me gusta.
Quería que lo supieras, vivir cada día de mi vida pensando que no me quieres es lo más doloroso que me ha tocado hacer y mira que la recuperación de una cesárea duele y bastante.
Aún hoy hay veces en las que recuerdo esos días, cuando me dejaste de querer, y el dolor en el pecho regresa, la náusea, los ojos enrojecidos, el estómago que se exprime, el páncreas que brinca desesperado en su mutismo, el corazón que arde y la inconveniente cabeza mía gritando todas las palabras que no te dije y peor aún, las que sí dije.
Y te extraño un chingo.
Hoy me dieron la llaves del piso en el que viviré... sin tí. Con un engendro y un gato, por primera vez desde que me fui, desde que me dejaste de querer, sola.
Continuaré así, honestamente no tengo interés en "rehacer mi vida", "encontrar otro amor", ver que "llegará el adecuado" pfffff esos clisés me dan una pereza infinita. No quiero a nadie, te quiero a tí y siempre voy a hacerlo, podrá haber tipos que me quieran, pero ya no pienso engañar a nadie, ni a mí. Yo te quiero a tí y a nadie más. Creo que ya pasó el tiempo suficiente como para enterarme, hay quien le llama estrés postraumático o melancolía patológica (ja!) cuando la verdad es simple: no me gusta vivir sin tí. Lo hago y lo seguiré haciendo pero igual que mi trabajo, nomás no me gusta.
Quería que lo supieras, vivir cada día de mi vida pensando que no me quieres es lo más doloroso que me ha tocado hacer y mira que la recuperación de una cesárea duele y bastante.
Aún hoy hay veces en las que recuerdo esos días, cuando me dejaste de querer, y el dolor en el pecho regresa, la náusea, los ojos enrojecidos, el estómago que se exprime, el páncreas que brinca desesperado en su mutismo, el corazón que arde y la inconveniente cabeza mía gritando todas las palabras que no te dije y peor aún, las que sí dije.
Y te extraño un chingo.
Ya vuelve a quererme, sí?
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Adiós Señor Agosto, si mijo no termina con el mundo en diciembre
lo esperaré gustosa el próximo año, sí, sí, como siempre, después de Julio.
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