Fui a reemplazar mis converse negros por otros exactamente iguales como cada dos o tres años desde hace 15 años. También iba por los primeros para mi hijo mayor. "No hay de tu talla en negro, pero tengo estos rojos" dijo el vendedor. "Siempre he usado negros" le dije. "Es hora de cambiar" respondió el astuto miserable. Aún no me acostumbro a mis nuevos converse rojos.
Extraño esa época en la que todo era tan sencillo como desear que mi novio me sacara a pasear en un triciclo amarillo por algún pueblo perdido. Y poder quejarme de todo. Porque odio casi todo. Empezando por tí.
Ahora todo es tan sencillo como conseguirle vestimenta y alimentos a mis hijos (soy madre soltera de dos engendros), y trabajar con el cansancio a cuestas... pero eso sí, sin mucho tiempo para sufrir por lo que fue, ese lujo absurdo que sólo me puedo dar algunos días como hoy. No muy seguido.
Ahora me quejo por subir 3 pisos con bolsas de alimentos o pañales y dos bebés, la laptop, las mochilas de los niños y mi bolso. Lavar biberones, cambiar pañales con caca cada vez mas hedionda, bañar humanitos, regañar, decir No mil veces y dormirlos. Una hazaña diaria que por lo general me toca hacer sola. Igual que soportar al resto de la humanidad... cada vez puedo menos, cada vez se nota más que puedo menos.
Ayer me bajé de mi vehículo y enfrenté a un humano que me estaba gritando "chiquita". Cuando me vió frente a él seguro pensó "no está chiquita" y viéndolo hacia abajo (el hombrecito medía al rededor de 1.35mts) le dije: "ve a gritarle a tu chingada madre, imbécil". No respondió. Me subí al auto y me fui. El mayor de mis hijos, Marco, me veía con la boca abierta. No sé que pensaba, pero me sonrió. "Nunca aguantes algo que no te guste mijo... y deja de chupar el cinturón". Fue lo que le dije.
Por más que trato de descansar y concentrarme en el trabajo, hay días como hoy en los que recuerdo que Gobolina me dejó y que los seres que más he querido, también me han ido dejando de uno por uno... voy a terminar sola, lo sé, ya no me da miedo, pero detesto extrañar esa época en la que todo era tan sencillo como desear que mi novio me sacara a pasear en un triciclo amarillo por algún pueblo perdido. Y que todos mis hijos fueran de él.
Extraño a mi Goboamor.
Extraño esa época en la que todo era tan sencillo como desear que mi novio me sacara a pasear en un triciclo amarillo por algún pueblo perdido. Y poder quejarme de todo. Porque odio casi todo. Empezando por tí.
Ahora todo es tan sencillo como conseguirle vestimenta y alimentos a mis hijos (soy madre soltera de dos engendros), y trabajar con el cansancio a cuestas... pero eso sí, sin mucho tiempo para sufrir por lo que fue, ese lujo absurdo que sólo me puedo dar algunos días como hoy. No muy seguido.
Ahora me quejo por subir 3 pisos con bolsas de alimentos o pañales y dos bebés, la laptop, las mochilas de los niños y mi bolso. Lavar biberones, cambiar pañales con caca cada vez mas hedionda, bañar humanitos, regañar, decir No mil veces y dormirlos. Una hazaña diaria que por lo general me toca hacer sola. Igual que soportar al resto de la humanidad... cada vez puedo menos, cada vez se nota más que puedo menos.
Ayer me bajé de mi vehículo y enfrenté a un humano que me estaba gritando "chiquita". Cuando me vió frente a él seguro pensó "no está chiquita" y viéndolo hacia abajo (el hombrecito medía al rededor de 1.35mts) le dije: "ve a gritarle a tu chingada madre, imbécil". No respondió. Me subí al auto y me fui. El mayor de mis hijos, Marco, me veía con la boca abierta. No sé que pensaba, pero me sonrió. "Nunca aguantes algo que no te guste mijo... y deja de chupar el cinturón". Fue lo que le dije.
Por más que trato de descansar y concentrarme en el trabajo, hay días como hoy en los que recuerdo que Gobolina me dejó y que los seres que más he querido, también me han ido dejando de uno por uno... voy a terminar sola, lo sé, ya no me da miedo, pero detesto extrañar esa época en la que todo era tan sencillo como desear que mi novio me sacara a pasear en un triciclo amarillo por algún pueblo perdido. Y que todos mis hijos fueran de él.
Extraño a mi Goboamor.

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