El fin de semana me mudé, de nuevo, perdí toda esperanza de que Gobolina vuelva, duele... y aún falta otra mudanza antes de poder vivir dos años en un mismo lugar.
He decidido no desempacar y sobre todo, no acumular. Esto implica un alto sacrificio de mi parte, que guardo piedras, palos, botes, cajas, libros y cualquier cantidad de objetos encontrados incluso en las calles...
Mis engendros tendrán unos cuantos juguetes que compartirán, yo no tendré más de una bolsa de ropa y una de zapatos. Iré eliminando de mi vida el lastre y facilitaré mi vida como nómada.
No, no pienso detenerme. En cuanto me quedo quieta comienzo a pudrirme, así que el movimiento es lo mío... un pequeño descanso antes de otro destino provisional. Dos años más, espero.
Los días duelen menos, debo admitir. Pero eso sí, aún extraño.
Me encanta la palabra "extraño".
Adjetivo y verbo. Con acento y sin acento.
1 comentario:
Te he leído desde hace tiempo, debo decir que me gusta un poco tu forma de ver ciertas cosas, algunas otras no las comparto, respeto y admiro el hecho de que seas madre soltera, pero solo como un pensamiento porque creo que somos contemporaneos en la edad y no creo que quede de consejo, el mover a tus hijos de un lugar a otro a la larga cobra la factura, pero bueno un gusto y que estes bien.
Saludos cordiales
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