sábado, 21 de diciembre de 2013

Limpieza

Mientras Doña R. limpia mi escritorio me pregunto si se da cuenta del placer que me causa verla limpiar mi oficina.
Siempre se apura para hacerlo, no sé si la incomoda el hecho de saber que me causa placer o le molesta que la esté viendo o piensa que me estorba. Siempre es rápida y me obliga a retenerla pidiéndole que limpie las ventanas, las puertas, la planta o cualquier cosa que la haga quedarse un rato más frotando su trapito con desinfectante sobre cualquier superficie.
Debe odiarme por ponerla a trabajar de más. Seguro llega a su casa quejándose de mí y dice: esa loca ahora me puso a limpiar la estúpida planta!. O tal vez se entera y llega a su casa diciendo: esa loca no deja de verme limpiar su planta, le da placer verme limpiando, maldita degenerada!.

No lo sé, ni me interesa tanto. Así que le pido que venga a limpiar las ventanas, y mientras escribo esto me doy cuenta que me voltea a ver maliciosamente. Lo sabe! Y además sabe que estoy escribiendo al respecto y seguramente le causa placer. Maldita degenerada!


No hay comentarios: