En el gueto en el que vivo pasa un señor que vende pan y pasa en su triciclo amarillo con una canastota gritando: PAAAAAAAN!
Yo, que soy adicta al pan dulce, salgo corriendo cada vez que lo escucho.
Mi hijo mayor lo sabe, así que cuando el lo escucha antes que yo, va y me dice: Mamá!!! Pan, pan!
Fue una de sus primeras palabras, PAN. No porque le dé de mi pan, si no de verme como loca buscando mi cartera para salir a comprar pan cada que el señor del pan pasa por la casa gritando PAAAAAN.
Mi hijo mayor es una chulada de huerco, aunque aquí me pregunten que por qué le digo "puerco" al niño. Jajaja.
Todo parece indicar que me quedaré aquí más tiempo del que tenía planeado. Así que me pondré a planear viajes con las crías, mientras no tenga que pagar boletos completos puedo recorrer el mundo con ellos, uno amarrado a la espalda y el otro de la mano.
Bonita mi vida últimamente. No me queda ni un segundo para pensar, así que me conformo con hacerlo mientras manejo. Pero a veces contar vehículos de color rojo me entretiene más. Tengo la panza destrozada, pero algo es algo.
Y al final del día termino rendida, con media hora para ver fútbol picante y jugar plants vs zombies simultáneamente. Después de lavar niños, biberones, ropa, acomodar mochilas y hacer de cenar.
Me gusta, debo decirlo, esto de vivir ocupada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario