Fue en Montemorelos.
Pensé en las palabras idóneas para escribirlo en mi diario... "Hoy, 19 de abril del 2014 fue la primera vez que escuché voces" "19 de abril del 2014. Hoy descubrí que sí estoy loca"
Fue una sensación nueva, eso de asumirse loca, indescriptible en un primer momento. El término forclusión jamás había tenido tanto sentido. Le puse palabras, "así que si estoy loca" "así es como esto empieza?" "tengo que registrar esto en mi diario"
Ese día me desperté en una tienda de campaña instalada dentro de la casa de visitas.
La noche anterior tuve miedo de que las arañas mordieran a mis hijos y a mí, así que instalé la tienda y dormimos ahí dentro mis dos hermosas crías y yo.
Al despertar ví que mi hermano menor, su esposa y mi pequeña sobrina estaban ya en el jardín, disfrutando del estúpido clima lluvioso. Salí de la tienda y de la casa de visitas y fue entonces que lo escuché "buenos días" de una voz que no era de ellos. De una boca que no era de ellos, sus bocas inmóviles decían "estás loca". Volteé una y otra vez, buscando el origen de esa voz de un hombre adulto. Era imposible que mi hermano y su esposa lo hubieran dicho con las bocas cerradas y no había nadie más ahí, así que solo había una opción. Había comenzado a escuchar voces.
La convicción de estar loca me dejó paralizada. "No debo decirlo", pensé. "Habrá que anotarlo en el diario, para tener el registro del progreso de mi locura; así es cómo comienza. Hoy comenzó. Qué debo hacer?".
Después de todas esas preguntas me resigné. Que sea lo que tenga que ser. Ya que, hay que darles de desayunar a las crías.
Y entonces, de entre lo matorrales que están detrás de la alberca salió un hombre, con una voz igual a la que había escuchado diciendo: buen día.
Miré a mi hermano y a mi cuñada, esperando que ellos también lo hubieran visto. Mi hermano dijo: buen día. El hombre se alejó.
Sentí que me quitaban un peso de encima. El tiempo entre el saludo y la respuesta me pareció una eternidad, no era solo escuchar voces, alucinaciones visuales! ya era demasiado. Estaba dispuesta a soportar silenciosamente las alucinaciones auditivas, pero con lo otro no iba a poder.
Mi corazón volvió a latir al ritmo habitual y me contenté diciéndome que soy una persona normal, así que no tuve que registrar ninguna alucinación en mi diario.
Pensé en las palabras idóneas para escribirlo en mi diario... "Hoy, 19 de abril del 2014 fue la primera vez que escuché voces" "19 de abril del 2014. Hoy descubrí que sí estoy loca"
Fue una sensación nueva, eso de asumirse loca, indescriptible en un primer momento. El término forclusión jamás había tenido tanto sentido. Le puse palabras, "así que si estoy loca" "así es como esto empieza?" "tengo que registrar esto en mi diario"
Ese día me desperté en una tienda de campaña instalada dentro de la casa de visitas.
La noche anterior tuve miedo de que las arañas mordieran a mis hijos y a mí, así que instalé la tienda y dormimos ahí dentro mis dos hermosas crías y yo.
Al despertar ví que mi hermano menor, su esposa y mi pequeña sobrina estaban ya en el jardín, disfrutando del estúpido clima lluvioso. Salí de la tienda y de la casa de visitas y fue entonces que lo escuché "buenos días" de una voz que no era de ellos. De una boca que no era de ellos, sus bocas inmóviles decían "estás loca". Volteé una y otra vez, buscando el origen de esa voz de un hombre adulto. Era imposible que mi hermano y su esposa lo hubieran dicho con las bocas cerradas y no había nadie más ahí, así que solo había una opción. Había comenzado a escuchar voces.
La convicción de estar loca me dejó paralizada. "No debo decirlo", pensé. "Habrá que anotarlo en el diario, para tener el registro del progreso de mi locura; así es cómo comienza. Hoy comenzó. Qué debo hacer?".
Después de todas esas preguntas me resigné. Que sea lo que tenga que ser. Ya que, hay que darles de desayunar a las crías.
Y entonces, de entre lo matorrales que están detrás de la alberca salió un hombre, con una voz igual a la que había escuchado diciendo: buen día.
Miré a mi hermano y a mi cuñada, esperando que ellos también lo hubieran visto. Mi hermano dijo: buen día. El hombre se alejó.
Sentí que me quitaban un peso de encima. El tiempo entre el saludo y la respuesta me pareció una eternidad, no era solo escuchar voces, alucinaciones visuales! ya era demasiado. Estaba dispuesta a soportar silenciosamente las alucinaciones auditivas, pero con lo otro no iba a poder.
Mi corazón volvió a latir al ritmo habitual y me contenté diciéndome que soy una persona normal, así que no tuve que registrar ninguna alucinación en mi diario.
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