jueves, 27 de noviembre de 2014

Despido

Tuve que despedir a alguien. Su desempeño era deplorable. Me llamó la atención que el tipo al ser cuestionado sobre el por qué no tenía la información que le estaba requiriendo dijera: "nadie me apoyó para sacarla". Luego le cuestioné porque no preguntó o pidió ayuda y me respondió: "tuve miedo de ser juzgado". La siguiente pregunta fue: "y no te da miedo perder tu empleo?". El tipo se quedó callado, con lágrimas en los ojos.

Le dí varias oportunidades más, 3 para ser exactos.

Decidí dejarlo en libertad el día que me dí cuenta que sufría taquicardia cada vez que tenía que dirigirse a mí o enviarme información. Un día le pregunté al verlo al borde de un ataque de pánico: ¿qué te pasa? ¿por qué estás tan nervioso?. Y respondió: "usted me pone nervioso". Tenía lágrimas en los ojos.
Lo dejé ir, por su salud mental y la conservación de mi empleo que tan útil me es en la consecución de fondos para solventar los costos generados por las crías.

Pero me quedé intrigada y comencé a preguntar, no es la primera vez que me dicen que es mi culpa que la gente sufra así, que juzgo, ataco, ahogo, bla bla bla. Entonces un buen hombre y compañero de trabajo me dijo: sí hay varias personas aquí que te temen y mejor te sacan la vuelta. 
Y comprendí que no es mi problema. Si esa gentecilla le teme a una tipa que se dedica a hacer su trabajo y por otro lado hay otra gentecilla que no teme de esa tipa, entonces es pedo de los demás y no mío.

Por favor dejen de responsabilizar a los demás de sus pinches miserias.

A llorar a su casa, maricas!

martes, 25 de noviembre de 2014

No. Nada.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La cara larga

Hay pocas cosas que deteste tanto como un hombre religioso. De una mujer lo soporto, porque sí, soy una retrógrada, pero un hombre religioso es como una patada en las tetas.
Un tipo se atrevió a decirme un día que lo único que me "hacía falta" era acercarme a dios. A él lo único que le "hacía falta" era valor, un cerebro y un corazón, nomás que su Mago está en todos lados, no hay que ir a Oz a buscarlo, pero al final son igual de charlatanes.
En fin. Hoy me levanté bailando (sí, bailando) una canción que no existe pero que sonó durante todo mi sueño que decía "la cara larga, tu tu tu tú, la cara larga, tu tu tu tú..." y recordé lo molestos que me resultan los hombres religiosos.

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