miércoles, 16 de diciembre de 2015

Dulzura apestosa

La inconveniente vocecilla grita: CORRE! CORRE YA!

Yo contesto la llamada pasivamente, tal como ha ocurrido durante todo el año. No me dice nada, o me lo dice todo, no sé como interpretarlo, ese es el problema o esa es la solución,  no saber.

Él: un príncipe, yo: una loca. (CORRE!!!)

¿En qué momento se me ocurrió la mala idea de responder? Puedo contarme miles de mentiras y la verdad es que lo quiero, pero no quiero todo lo que implica. Entonces me  hago pendeja y entre toda la apestosa dulzura pienso que no lo  quiero, que no me gusta y que yo no soy responsable de sus llamadas (pero sí de contestarlas, hipócrita!!!!)... (CORRE! CORRE YA!!)

Yo no corro, ni en defensa propia.


Cada quien se hace mierda a su  manera. Yo sigo intentando mentirme, pidiendo peras al olmo y golpeándome la cabeza con puertas de auto.


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Emergencias.

Odio los hospitales. Cuando era niña, había días en los que al abrir los ojos me encontraba en una sala de urgencias o en una sala de hospital llena de bebés llorando. Yo no  recordaba nada de lo que había ocurrido, hasta que veía a mi mamá con cara de sufrimiento que me decía: convulsionaste otra vez.
En esa época  no entendía a que se  refería. Para mí convulsionar era abrir los ojos en  una sala de hospital. Había veces peores que otras, una vez desperté en una tina con  hielos, en  Reynosa (no se lo deseo a nadie), otra  vez desperté en  un cuarto de hospital y mi mamá me había comprado un libro de Capulina para leer, lamentablemente el libro se me cayó en la nica y quedó oliendo a pipí.

Ayer, por tercera vez, tuve que llegar corriendo a una sala de emergencias, mi bebé convulsionó. El pediatra dice que la respuesta al aumento  de temperatura es hereditario. Es mi culpa entonces.

Yo quería que mi bebé supiera que su mamá estaba ahí y que no me iba a mover hasta que no despertara del todo. Las manos me comenzaron  a temblar y no  pude evitar llorar. La doctora de urgencias me decía: es una  reacción al aumento de temperatura natural en niños de 1 a 5 años, no se preocupe.
Quería patearla, desconectar a mi bebé y meterme en una cueva a cuidar a mi cría.


Odio los hospitales.

jueves, 3 de diciembre de 2015

De vidrios y caminantes.

"Es como si uno contuviera vidrios rotos en el alma, que te estuvieran lastimando. Todos tenemos algún vidrio roto en el alma, que lastima y hace sangrar, aunque sea un poquito. Entonces, al escribir, siento que puedo sacar un poco de esos vidrios fuera de mí. Al ponerlos en un papel, ya no me dañan. Ya no me hacen la vida imposible, sino que la multiplican, porque me permiten entenderme mejor con los demás. Porque cada uno tiene sus vidriecitos que duelen. [Sonríe un poco.] Creo que la literatura es comunicación o no es nada. No escribo para mí, escribo para comunicarme con otros, para llegar a otros que van a ser mis amigos, aunque no los conozca todavía."
E. Galeano.




Con lo que  me molestan las citas.
Vamos sacando  vidrios y caminemos.

martes, 1 de diciembre de 2015

Presupuestos

No  sirven  para  nada.