Las tardes eran calurosas en el cuarto de la Güera.
Si llegaba un cliente tenían que salir y esperar a que terminara de darle el amor que se pagaba de contado. Por algún motivo, a él, la Güera se lo daba a crédito (porque descubriría con el tiempo que el costo tenía más intereses de lo que él hubiera querido).
A él no le importaba, las pasaba ahí con su primo, esperando que no le llegara ningún cliente a la Güera, que tenía una noble profesión: vendía amor.
Si llegaba un cliente tenían que salir y esperar a que terminara de darle el amor que se pagaba de contado. Por algún motivo, a él, la Güera se lo daba a crédito (porque descubriría con el tiempo que el costo tenía más intereses de lo que él hubiera querido).
Ninguno de sus clientes le daban besos así, de niño de 14 años; y ella, que se derretía con cada uno de ellos, le pagaba esos valiosos besos con caguamas, cigarros y algún cassette de Bon Jovi .
Sus padres no sabían donde pasaba las tardes, si hubieran sabido que él y su primo pasaron todas las tardes de aquel Julio del 98 en casa de una prostituta, no lo hubieran dejado salir de su casa solo.
Sucedió así, cuando la madre de aquel chiquillo lo siguió y descubrió que entraba en el cuarto caluroso de la Güera. No sabemos si estaba enterada de que aquel día era el día en que consumarían aquel amor veraniego, el caso es que no sólo lo evitó, sino que evitó que la volviera a ver.
Él pasó el resto de aquel año extrañado a la Güera, acompañado a todos lados por alguno de sus padres, recordando el olor de aquel caluroso y pequeño cuarto.
No la volvió a ver, pero desde entonces, cada canción de Bon Jovi le hizo llorar y comprendió que los intereses se pagan caro mientras más deja uno pasar el tiempo sin pagar las deudas.
Al parecer ya terminó de pagar, pero nunca se sabe, mientras se cuenten las sílabas en las oraciones, habrá alguna deuda que pagar y algo que contar.
Sucedió así, cuando la madre de aquel chiquillo lo siguió y descubrió que entraba en el cuarto caluroso de la Güera. No sabemos si estaba enterada de que aquel día era el día en que consumarían aquel amor veraniego, el caso es que no sólo lo evitó, sino que evitó que la volviera a ver.
Él pasó el resto de aquel año extrañado a la Güera, acompañado a todos lados por alguno de sus padres, recordando el olor de aquel caluroso y pequeño cuarto.
No la volvió a ver, pero desde entonces, cada canción de Bon Jovi le hizo llorar y comprendió que los intereses se pagan caro mientras más deja uno pasar el tiempo sin pagar las deudas.
Al parecer ya terminó de pagar, pero nunca se sabe, mientras se cuenten las sílabas en las oraciones, habrá alguna deuda que pagar y algo que contar.
"...paint your smile on your lips
blood red nails on your fingertips
a school boy´s dream, you act so shy
your very first kiss was your first kiss goodbye"
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