jueves, 8 de septiembre de 2016

No te metas con mis derechos, ni con mis izquierdos

El único motivo, descubro con asombro, por el que  este sitio  continúa existiendo, es sencillo: aquí no me tengo que  disculpar (lo cual de alguna  forma implica una  disculpa de antemano y me detesto  por ello jajaja).

Las redes sociales han confirmado el mayor de mis temores. La  gente es estúpida, y  están  orgullosos de serlo. Comprobado.

Uno de mis mejores amigos se encuentra luchando por su vida en  el hospital en  estos momentos, con  un cáncer  de  estómago que duele tanto que apenas y puede pensar (son sus palabras, snif)  y que sucede  en las redes sociales?: agradecen  a dios, se encomiendan a dios, y  blah  blah  blah.

Descubro una  convocatoria a una  marcha absurda llamada "No te metas con mis hijos" ("a menos que  seas  un sacerdote pederasta, en cuyo caso no hago pedo", es lo que casi casi se puede leer en  sus espectaculares) que no  puede  más que darme ascopena (hermoso concepto explicado por Alex de la Iglesia en su divertido libro "Payasos en la lavadora").
El problema es que cuando, anonadada por la estupidez que la marcha supone, pregunto entre mis compañeros (ingenuamente) que es lo que opinan al respecto, a lo que responden (alimentando mi horror):
1- Yo no  tengo  pedos con los gays siempre  y cuando  no se besen  frente a mí.
2- Yo no tengo  pedos con los gay siempre y cuando no se casen
3-Yo no tengo  pedos con los gays, nomás que no adopten

Traté  de ocultar la profunda ascopena  que me causaron (no  sé si lo logré) y pregunté lo peor... ilusa,  pendeja, estúpida...  "por qué?"
Entonces  me  respondieron con otra pregunta: "a tí te parece normal que dos hombres se besen frente  a  tus hijos?". Respondí  que sí, ya que no iba a entrar en debate el asco que me da ver a cualquier pareja (que no sea de gatos) intercambiando fluidos. Entonces  me dijeron: "te parece normal?"
Les expliqué que el siglo pasado la esclavitud era algo normal y que no por eso era buena o mala y que ademas durante la inmundicia de la inquisición se quemaron zurdos y pelirrojos por considerarlos fruto del concubinato  con  satanás... lo cual era algo aceptado como normal por aquellos tiempos... no me  entendieron.

Traté de utilizar  otro método,  pregunté si sabían lo que cuesta pagar un  espectacular y sostener una campaña de esa magnitud a nivel nacional... no sabían.  Le expliqué que esos fondos bien podrían  utilizarse para acabar  con el hambre de niños (en  caso de que el tema fuera proteger niños),  pero seguían viéndome como aquel grupo de personas (que jamás olvidaré) frente a las cuales,  allá por el hermoso año del 2001, trataba  de explicar el hecho de que una teiboleras vivieran  en  un  edificio cercano a su casa no implicaba un peligro moral para sus familias (o no más que el hecho de que a la vuelta vivía un reconocido narcotraficante del barrio).  Pfffffff. Uno me  dijo que era yo no era una persona  de fiar y que era horrible que yo siendo psicóloga pensara así.  Pffffffffff.

Por  último pregunté:  qué  es lo peor que puede pasar si  unas personas (las  que sean) adoptan, se casan, se  besan...

Descubrí, aterrada, que esta estúpida  campaña más bien se trata de evitar que los homosexuales y lesbianas hagan  lo que ya hacen los heterosexuales con sus hijos: violar, maltratar, abandonar, corromper-los...

Una cagada. Fomentan el odio, lo  feo es que ahora lo sé, no  lo  sospecho, no  es un  temor (como dejar  la mano  fuera de  la cama  en la noche). Es una realidad, hay gente ahí fuera que está dispuesta a gastar una infinidad  de dinero,  tratando de demostrar que  su estúpida ideología es  la  buena y que el resto de los  mortales deberíamos  seguirla. En lugar de gastarlo en erradicar el hambre. Eso es inmoral!  Hombre! no  puedo creerlo  de verdad. Ascopena es  poco. Sus argumentos biológicos, evolutivos, misóginos, homófobos, lesbófobos, racistas, ignorantes, incongruentes y  estúpidos, acabaron  con la poca fe que me   quedaba  en la humanidad... bueno no,  eso se terminó  cuando leí que la marcha era  también  en  contra del ateísmo, la  marihuana, la educación sexual...  y  casi  casi... contra  el conocimiento.

Que se  manifiesten, que hagan  su marcha! Pero fomentar  el odio de esa manera... pfffff... es  lo que  en verdad no sé cómo explicarles a mis  hijos.

:(






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