Ella también está triste, como yo. Pero tiene pequeños logros: amigos nuevos, una planta de aguacate, muchas gardenias y un chingo de luz.
Lo va a lograr, estoy segura. Se va a cortar el pelo y va a viajar a todos los lugares que no conoce. Va a permitir que la amen y tratará de ser consciente de su respiración cada vez que el dolor en el pecho regrese. (No, no es covid)
La envidio y a veces la admiro, porque presta atención a los mensajes que le llegan desde quien sabe donde y aprende a escucharse y a envejecer.
Es una gran persona, es buena aunque muchos traten de hacerle pensar lo contrario. Y aunque a veces se le nuble el cielo, hace que las plantas crezcan cerca de ella. Debe tener algún pacto secreto con la tierra.
Ojalá fuera mi amiga, tal vez si dejo de ser tan grosera con ella y la abrazo y dejo de decirle lo estúpida que es, me acepte en ese corazoncito roto que tiene... y que lamentablemente para ella y para mí, nos tocó compartir.