No puedes encontrar afuera lo que no tienes adentro.
He estado rodeada de gente chidísima, haciendo cosas nuevas, entretenida, sonriendo.
Pero luego, los sábados me escribe el grandulón, me pregunta: cómo estás?. Respondo: bien.
Comienza a molestarse, me reclama, dice que mi respuesta le dice todo, que no volverá a molestarme, que se imagina en donde estoy... no respondo.
Cuando siento que salí del pozo, que estoy bien, que todo va a estar bien, esos mensajes me hacen sentir que me toman del pie y me arrastran al pozo de miseria otra vez.
Al día siguiente agarro fuerzas para agradecerle que me haya sacado de su vida. Me dice: ok.
Nuevo conteo. Dos días sin llorar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario