Me caí, me hice mucho daño y estuve dos semanas incapacitada. En ese tiempo, mandé a la chingada a uno de los tipos con los que pretendía salir, porque en pocas palabras me dijo que estaba exagerando el dolor. Adiós Nicanor!
El resto de la gente que conozco se la pasó dandome instrucciones: mete el pie en agua caliente, mete el brazo en agua fría, tómate estas pastillas, ponte esta pomada... casi todos tenían una opinión. Me molesta demasiado que me den instrucciones no solicitadas.
Nadie dijo: te mando comida, o cheves, o la chingada pomada pa que te pongas...
Mentira! Uno si lo dijo, pero luego vino a mi casa con comida y cheves y comenzó a gritarme porque le dije que el destino no existe y lo corrí. Y se ofendió. Adiós Nicanor!
Otro ofreció: voy a cuidarte. Nononono, nomás de imaginarme al hombre aquí ensuciando mi casa (que luego yo no iba a poder limpiar) le dije que no, gracias. Se ofendió. Me escribió una semana después: Cómo sigues?. Que te siga valiendo verga, respondí. Pues vaya a la verga, replicó. Claro que sí, me encanta!, le dije.
La necesidad de cariño de tengo la estaba tratando de medio satisfacer con 3 tipos a la vez, y luego me iba deshaciendo de ellos. Pero este accidente (metida de pata, mal paso) me obligó a deshacerme de todos de un jalón, de todos no se hacía un perro.
Así que mejor me quedo sola. Ya casi puedo caminar bien y ya puedo manejar sin dolor. El brazo ya lo puedo mover aunque no puedo hacer fuerza aún.
Ni modo. Si alguien me vuelve a decir que tengo que pedir ayuda le voy a soltar un madrazo (con el brazo malo, pa que me duela a mi también). Me han demostrado que no debo hacerlo nunca, a nadie, jamás.
Mejor me voy a la verga, que me encanta.
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