Una vez, en Puerto Vallarta, conocí a un Hidrocálido. Creo que se llamaba Iván o Isaac... o Iván Isaac... o tal vez se llamaba Aldo. Vaya usté a saber. Creo que yo tenía 16.
El asunto es que después fue a visitarme a ciudad infierno. Y me escribió algunas cartas y envío algunas artesanías que la verdad ya no sé donde están.
Yo nunca había ido a Aguascalientes, hasta hace un par de semanas.
Me pareció super chulo, por qué nunca había ido? No está lejos.
Fui antes del desmadre de la feria de San Marcos.
Conocí la iglesia más chula a la que haya entrado, hasta me quedé un ratito a la misa para poder ver los detalles. Estaba repleta de creyentes.
Ese día amanecí tristona, pensando que ya no voy a beber. Lo que más me gusta.
Luego fui a un lugar a desayunar... había Chilaquiles con chicharron de la Ramos, directo desde Monterrey. (Así decía el menú). Por un breve instante sentí que el universo conspiraba a mi favor (JAJAJAJA)
Mientras manejaba de regreso me dió por llorar. Ya no voy a beber. Lo que más me gusta.
Recordé que Iván Aldo Isaac me dijo que me quería. Yo no lo quería y me agobiaba.
Me gustaba, eso sí, se parecía a Aladdín.
Espero que sea feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario