sábado, 27 de junio de 2015

Molestias propias de la edá

Sobre todo la espalda se ha vuelto insoportable. Hace 14 años, cuando el "trauma" me indicó que lo mío era la chuequés no pensé que llegaría a doler tanto. Claramente me dijo: "si te doy algo para el dolor ahora, cuando de verdad te duela, en 10 años, no habrá nada que te pueda recetar"

Ahora desayuno flanax.

El dolor, propiamente, se ha vuelto físico. Recuerdo que antes me dolía cualquier cosa que no estuviera en el cuerpo. Ahora, me duele el cuerpo. 

Habrá llegado la hora de que el silencioso páncreas aprenda a hablar y que el hervidero de pendejadas que tengo por cabeza aprenda a callarse?

Supongo que son las molestias propias de la edá.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Herr Professor

Lo que más me gusta de él es su personalidad. No es un científico y no era tan brillante, pero la suma de su inteligencia y su personalidad lo transformaron en un icono.
Hoy cumpliría 159 años y yo no dejo de pensar que si pudiera emborracharme con cualquier personaje de la historia, él sería el primero. Elegiría le época en la que se peleó con Jung. Enero de 1903. Estar ahí cuando ideó la última carta que habría de mandarle... chisme time!.

Luego iría a pasear a caballo con Lady Godiva. Vestida de hombre, usando un bombín negro.

Wait a minute... ¬¬


jueves, 30 de abril de 2015

Uno más

Cada vez es más rápido. Y ya no duele.

Todo parece indicar que tenía razón.



¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón donde guardo el corazón.


lunes, 6 de abril de 2015

Wicked little town

Bueno, siempre me ha costado adaptarme. No es que este sea el peor lugar sobre la tierra, seguro hay otros mucho peores; pero últimamente me cuesta demasiado salir de mi casa para algo que no sea trabajo y en mi trabajo me cuesta mucho trabajo no responder groserías a las estupideces que diariamente escucho. Insisto, seguramente hay lugares mucho peores, pero hoy, este me resulta tóxico.
Quisiera (que dios me agarre confesada) estar en ese lugar infernal del que vengo, ahí al menos tengo amigos de verdad. Aquí, en dos años y medio no he podido o querido o como sea, el caso es que no tengo y no me interesa tener.

Al menos cuando uno tiene un amigo cerca tiene con quien quejarse. Aquí mis quejas suenan a "mejor regresa por donde llegaste" y créeme, hoy me encantaría hacerlo.

Ya se me pasará.

En fin.

lunes, 30 de marzo de 2015

Novedad

Él es un pintor por el que desapego era lo más que sentía.
Este fin de semana descubrí de pronto una complicidad con él, desconocida, nueva, emocionante.

Sentí la necesidad de decírselo, pero lo único que me salió fue un abrazo y la frase: aquí estoy.

Fue raro, pero bonito. Nuevo.

viernes, 20 de marzo de 2015

El inminente final


Se me acabaron las ganas, las fuerzas y el espacio. Supongo que de ahí el mito del tiempo agotado.

Estoy cansada y no tengo espacio.

Supongo que se acabó.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Diatriba, su odio.

Los odio con odio cocinado a fuego lento. Después de años de verlos crecer en su estupidez nauseabunda, de regodearse en ella y auto proclamarse autoridades en materia moral. Un asco.
Los odio de verdad, alimentan en mí a un monstruo que lucho por mantener a raya, un monstruo que desea destruirlos y bailar encima del charco de sangre que dejen cuando les arranque las tripas con los dientes.
Pero guardo silencio. Trato de sonreír pero no me sale, ya no me sale. Siento el odio en mi interior y el monstruo creciendo y trato de mantenerlo a raya diciendo que sería incapaz, que no puedo, que todos son buenos para algo, a menos que sean sabelotodos como yo, que soy una buena para nada.

Y con este odio cocinado a fuego lento, rebosante de maldad, trato de continuar con mi camino sin voltear atrás. Guardo silencio. Y mi garganta comienza a presentar los signos de la podredumbre de todo lo que me callo, me tumba infecciosa en una cama de la que no me puedo levantar y contagia a mis crías de este bicho miserable que crece en mi interior. Parásito asqueroso.
Pero no puedo hablar. No puedo bailar en ese charco de sangre. No puedo bailar.

Y los odio.