Estoy en una casa, no es mía y tengo que irme antes de que lleguen los invitados a una fiesta rastafari a la que no estoy invitada. Hay pelucas con rastas por doquier. Al parecer tengo que lavar unos vegetales así que los lavo muy aprisa mientras comienzan a llegar los primeros invitados, es esa hora del día en la que el cielo es gris, antes de ponerse negro. Suena música reggae y de pronto, mientras me apuro en lavar los vegetales, comienza a sonar Morrisey, me pongo a cantar, los recién llegados me ven raro, sé que estoy fuera de lugar y canto más fuerte con el corazón apachurrado "...those who very patiently put up whit me..." me tengo que ir de ahí cuanto antes. No estoy invitada.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Estoy sentada en un lujoso restaurante lleno de gente conocida. Podría jurar que están todas las personas a las que he conocido en mi vida. En mi lujosa mesa, en la cual me encuentro sola, hay un libro. Siento un profundo desprecio por todos los presentes, me pregunto que estoy haciendo ahí y que hacen ellos ahí. Los odio a casi todos por la misma razón: ellos me odian a mí. Pienso que debería dejar de criticar y de quejarme. Pienso que debería tener compañía para poder hacerlo a gusto (quejarme y criticar). Suspiro. Elijo leer. Tomo mi libro: "Mínima moralia". El gato de Cortázar, pienso, que listo. Volteo a mi al rededor una vez más. Podría jurar que están todas las personas a la que he conocido en mi vida, excepto uno.
Y despierto.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Ya qué?!
No hay comentarios:
Publicar un comentario