viernes, 30 de mayo de 2014

Apodos

"¿Todos tenemos un apodo?"preguntó
"Sí" respondí.

¿Cómo me dicen a mí?. Pensé.

viernes, 23 de mayo de 2014

El señor cigarro.


Hace unas semanas recibí una solicitud de amistad (esto seguramente sonará rarísimo en unos años, así como hubiera sonado hace algunos otros) de un novio que tuve a los 14 años o 15? Que más da.
El sujeto en cuestión duró en mi vida al rededor de 2 meses.Yo estaba en la secundaria y él estaba en la prepa, en el mismo salón de mi hermana. Lo conocí en una fiesta de cumpleaños de mi hermana. No me interesó para nada, por rubio.
Después de algunos días mi hermana me contó que su amigo quería salir conmigo o algo así (creo que "quiere contigo" era la forma de decirlo en esos días). El muchacho comenzó a ir más seguido a mi casa y unos días después, no me acuerdo cuantos, terminamos siendo novios y besándonos en algún parque de mi colonia.

A mi los novios no me importaban mucho, estaba más interesada en poesía (iak! adolescencia) y en encontrar palabras que nadie entendiera como: efímero, diatriba, irrisorio, hilarante, iracundo. (A los 15 años nadie usa esas palabras, a mí me complace utilizarlas hasta la fecha, las palabras nuevas me entretienen tanto como un cucaracho a un gato), así que el presunto se desesperaba mucho conmigo porque yo no hacía lo que él decía, y yo con él, porque se sentía muy maduro (era dos años mayor que yo) y siempre quería decirme que hacer.
Un día, en uno de los parques a los que íbamos a besuquearnos (yo en realidad iba a fumar, porque en mi casa estaba prohibido, bajo la amenaza de mi madre de tumbarme los dientes si me veían fumando), el novio me dijo: no fumes. Yo tenía un cigarro en la mano y mi encendedor en la otra y le dije: claro que voy a fumar. El me quitó el encendedor y sonrió. "Ahora no puedes fumar". Ja! Fui a una tienda cercana y compré cerillos. Cuando me vio se molestó muchísimo y me dijo: "EL CIGARRO O YO!"

Prendí mi cigarro. Y me fui a mi casa.

No supe más de él. Hasta hace unas semanas. En el cumpleaños de mi hermana. 20 años después.

Lo primero que me dijo fue: Eres la mujer que me cambió por un cigarro y la novia más bonita que tuve.
Yo en cuanto vi su nombre en la solicitud de amistad pensé: el señor cigarro!. Que fue el apodo que le pusimos mi hermana y yo a partir de aquel día en aquel parque.

Ante el reclamo de los sucesos ocurridos 20 años atrás respondí: el que hizo el drama fuiste tú. Yo ya fumaba cuando me conociste y no iba a cambiar. Hazme el chingado favor! Dando explicaciones 20 años despúes!.

Entonces me contó que unas semanas después de nuestra ruptura encontró en su mochila una nota mía que decía: POR QUÉ NO ENTIENDES QUE ME ENCANTAS?.
Y yo truculentamente respondí: Pues nunca lo entendiste. Jajaja.


Y nos hicimos amigos.


miércoles, 7 de mayo de 2014

Excusas

Hoy dije: No puedo volver a ciudad infierno. Me da roña. Y mi interlocutor respondió: pensé que habías asesinado a alguien.

Entonces pensé en los porqués no volver a ciudad infierno, que son los siguientes: tengo pendientes varias multas por negarme a pagar parquímetros, la multa por lanzar una lata de cerveza a una patrulla de policía etc, que suman algo así como 10 mil pesos y que no pienso pagar... eso sin mencionar que allá continúo casada, según el registro civil #8... el hartazgo de la gente que consideré importante en alguna época, las calles llenas de gente con camionetas enormes y penes pequeños que sienten amenazada su hombría, los católicos regios, los panistas regios, los perredistas regios, los chairos regios y por último el penoso y poético asesinato de mi persona hace 3 años.

¿Que cómo continúo con vida?
Soy un zombie mutante del infierno.

Estúpida ciudad infierno. Dueles mucho.


Aún.


...and then you´re someone you are not,
and Junction City ain´t the spot,
remember Mrs. Lot
and when she turn around...

(Hedwig and the Angry Inch)









lunes, 5 de mayo de 2014

Introducción a la locura... not.

Fue en Montemorelos.
Pensé en las palabras idóneas para escribirlo en mi diario... "Hoy, 19 de abril del 2014 fue la primera vez que escuché voces" "19 de abril del 2014. Hoy descubrí que sí estoy loca"

Fue una sensación nueva, eso de asumirse loca, indescriptible en un primer momento. El término forclusión jamás había tenido tanto sentido. Le puse palabras, "así que si estoy loca" "así es como esto empieza?" "tengo que registrar esto en mi diario"

Ese día me desperté en una tienda de campaña instalada dentro de la casa de visitas.
La noche anterior tuve miedo de que las arañas mordieran a mis hijos y a mí, así que instalé la tienda y dormimos ahí dentro mis dos hermosas crías y yo.
Al despertar ví que mi hermano menor, su esposa y mi pequeña sobrina estaban ya en el jardín, disfrutando del estúpido clima lluvioso. Salí de la tienda y de la casa de visitas y fue entonces que lo escuché "buenos días" de una voz que no era de ellos. De una boca que no era de ellos, sus bocas inmóviles decían "estás loca". Volteé una y otra vez, buscando el origen de esa voz de un hombre adulto. Era imposible que mi hermano y su esposa lo hubieran dicho con las bocas cerradas y no había nadie más ahí, así que solo había una opción. Había comenzado a escuchar voces.
La convicción de estar loca me dejó paralizada. "No debo decirlo", pensé. "Habrá que anotarlo en el diario, para tener el registro del progreso de mi locura; así es cómo comienza. Hoy comenzó. Qué debo hacer?".

Después de todas esas preguntas me resigné. Que sea lo que tenga que ser. Ya que, hay que darles de desayunar a las crías.

Y entonces, de entre lo matorrales que están detrás de la alberca salió un hombre, con una voz igual a la que había escuchado diciendo: buen día.

Miré a mi hermano y a mi cuñada, esperando que ellos también lo hubieran visto. Mi hermano dijo: buen día. El hombre se alejó.

Sentí que me quitaban un peso de encima. El tiempo entre el saludo y la respuesta me pareció una eternidad, no era solo escuchar voces, alucinaciones visuales! ya era demasiado. Estaba dispuesta a soportar silenciosamente las alucinaciones auditivas, pero con lo otro no iba a poder.

Mi corazón volvió a latir al ritmo habitual y me contenté diciéndome que soy una persona normal, así que no tuve que registrar ninguna alucinación en mi diario.




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