Me gusta la letra J. Vengo a confesar, porque este sitio se ha vuelto eso, el lugar donde confieso y absuelvo mis pecados, al más puro estilo de Sabina (que me caga), que cada año recibo con alegría a Junio y despido con tristeza a Julio.
Cada día escribo en mi libreta la fecha con algún color. Ahí anoto mis pendientes y las tareas que voy realizando, para llevar un registro detallado y poder recordar en caso de ser necesario cuando hice cada cosa.
Como me gusta la letra J (no tanto como la o, la x, la a o la c) o más bien, me gusta escribirla, me alegro con la llegada de Junio que me permite poder escribirla durante dos meses consecutivos, así como cada semana me alegra poder escribir Jueves, con verde, porque los jueves son verdes.
(Los lunes son rosas, naranjas o amarillos, los martes son naranjas o amarillos dependiendo del lunes, los miércoles son azules o morados, los jueves son verdes, los viernes son rosas, azules o morados dependiendo del miércoles y los sábados son rosas o azules o morados dependiendo del lunes, viernes o miércoles, existen más variaciones, de pronto me pongo loca y uso rojo, plateado, negro, cafe, etc, pero es poco frecuente).
En fin. Eso y que desde hace semanas la calle de los coches rojos se ha vuelto más bien la calle de los coches blancos y no alcanzo a entender la razón.
Tampoco es que me quite el sueño, pero si mortifica poquito pensar que una semana se estacionan de 6 a 8 coches rojos y la siguiente son blancos.
Detalles.
(¿Qué pasa si come con otro tenedor? me preguntó David. Nada. Respondí después de unos segundos, francamente incómoda. Entonces, por qué sólo come con ese?. Para no matar gente. Respondí sudando. ¿Alguna vez ha matado a alguien?. No. ¿Entonces cual es el problema?. Ninguno...) Y lo dejé.
Todo comenzó cuando recordé que una de las cosas que más me gustaban de él era precisamente que se daba cuenta de mis manías y compulsiones, que jugaba con ellas, pero que al parecer no le molestaban. Que movía mi tenedor para observar mi reacción y confirmar que yo buscaba la forma de ocultar que necesitaba comer con ese tenedor (que hoy me hace tanta falta); que tenía un plan b, que el día que enloqueciera me raparía, me haría una gobolina de trapo y me daría unas crayolas para dibujar los días y sus colores correspondientes... y así.
Detalles.
Cada día escribo en mi libreta la fecha con algún color. Ahí anoto mis pendientes y las tareas que voy realizando, para llevar un registro detallado y poder recordar en caso de ser necesario cuando hice cada cosa.
Como me gusta la letra J (no tanto como la o, la x, la a o la c) o más bien, me gusta escribirla, me alegro con la llegada de Junio que me permite poder escribirla durante dos meses consecutivos, así como cada semana me alegra poder escribir Jueves, con verde, porque los jueves son verdes.
(Los lunes son rosas, naranjas o amarillos, los martes son naranjas o amarillos dependiendo del lunes, los miércoles son azules o morados, los jueves son verdes, los viernes son rosas, azules o morados dependiendo del miércoles y los sábados son rosas o azules o morados dependiendo del lunes, viernes o miércoles, existen más variaciones, de pronto me pongo loca y uso rojo, plateado, negro, cafe, etc, pero es poco frecuente).
En fin. Eso y que desde hace semanas la calle de los coches rojos se ha vuelto más bien la calle de los coches blancos y no alcanzo a entender la razón.
Tampoco es que me quite el sueño, pero si mortifica poquito pensar que una semana se estacionan de 6 a 8 coches rojos y la siguiente son blancos.
Detalles.
(¿Qué pasa si come con otro tenedor? me preguntó David. Nada. Respondí después de unos segundos, francamente incómoda. Entonces, por qué sólo come con ese?. Para no matar gente. Respondí sudando. ¿Alguna vez ha matado a alguien?. No. ¿Entonces cual es el problema?. Ninguno...) Y lo dejé.
Todo comenzó cuando recordé que una de las cosas que más me gustaban de él era precisamente que se daba cuenta de mis manías y compulsiones, que jugaba con ellas, pero que al parecer no le molestaban. Que movía mi tenedor para observar mi reacción y confirmar que yo buscaba la forma de ocultar que necesitaba comer con ese tenedor (que hoy me hace tanta falta); que tenía un plan b, que el día que enloqueciera me raparía, me haría una gobolina de trapo y me daría unas crayolas para dibujar los días y sus colores correspondientes... y así.
Detalles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario