viernes, 30 de enero de 2015

Inspirada

La refracción de la luz en una botella de agua, reflejada sobre mi escritorio. Eso es lo que hoy me tiene escribiendo aquí. Eso y el hecho de que algunas palabras han vuelto a dirigirse a mí.

Hoy, Freud es el puente más lindo que existe en el mundo. Hoy, viernes, conecta 1237 kilometros. Desde una aburrida oficina, hasta una asesoría de una hora.
Recorrerlo es ya una aventura que no puedo dejar de saborearme como lo mejor que me haya ocurrido en la vida.

Salud! Hoy amanecí inspirada.


jueves, 29 de enero de 2015

El día que me salieron subtítulos.

Después del beso se me encendió una luz.

La monotonía se me rompió. Y la palabras, empolvadas, lucharon por salir de nuevo. Yo había logrado contenerlas por mucho tiempo, pero esta vez no puede y como mi boca tiene la firme indicación de mantenerse callada, fueron mis manos las que le escribieron lo mucho que lo extrañaba, lo mucho que lo amaba y lo mucho que me había dolido todo lo que ocurrió.
Me pidió paciencia, que no tengo. Pero ya ando buscando de donde sacarla para podérsela dar.

En cuanto consiga su paciencia le voy a ofrecer mi vida. Tal vez no le importe, porque es algo que tiene desde hace mucho.


domingo, 25 de enero de 2015

El beso

Por donde empiezo? Hace dos años exactamente. Llegue a este lugar. A trabajar. Con un engendro en brazos. Dos años después estaba en medio de la calle besando a alguien a quien estábamos despidiendo hacía menos de 20 minutos, la mitad de la personas presentes en dicha despedida juraría que se quedó sin empleo por mi culpa, probablemente sea cierto.

El tema es que después de 4 años de monotonía extrema, de una cría más y de cero sorpresa o espontaneidad, recibí una llamada a las 2 de la madrugada, 15 minutos después de dejar la fiesta de despedida. Era el despedido. "Dónde estás, necesito verte!" Me dijo. Yo, ilusa, después de tanta pelea y mal viaje pensé que se disculparía o que haríamos las paces, algo así. "Estoy en la esquina de bla y ñla". " Quédate ahí, voy para allá".
Les dije que llevo 4 años adivinando todo?. Cuando llegó solo me besó. Y eso, no me lo veía venir. Después de dos años de pelear, de gritarnos y de que el tío perdiera el trabajo (todos dirán que por mi culpa) términamos besándonos en medio de la calle, en la madrugada. Y eso es algo que no me esperaba.
Y llevo desde entonces una sonrisa de estúpida. Porque ahora sé que sigue habiendo cosas que no sé, que nunca sabré y que no me interesa saber. 

miércoles, 21 de enero de 2015

Piezas rotas.

Llegué triste y me metí entre las colchas. Me dolía la cabeza.
Era muy temprano. No me enteré de nada, cerré los ojos y me dormí.

Entonces lo soñé a él. Llegando a un desfile de moda, sí, moda. Ahí estaba yo. La colección se llamaba "Porquerías" y era maravillosa. Entonces de fondo Nina Simone. Él llegando y yo ahí. Entonces me acercaba y le decía que nos pusiéramos a trabajar, mordiéndome los labios para no decirle que todavía lo quería y esperando que no se alejara más. Hicimos el jarrón más lindo con piezas de vidrio rotas.

El creador de la ropa me regalaba una blusa. Era maravillosa.

Siempre he creído que cuando algo se rompe se queda roto aunque lo pegues, así que ya no tiene sentido repararlo. Anoche soñé que hice el jarrón más bonito a partir de algo que ya se había roto hacía mucho tiempo.

Y me levanté un poco más triste y sin ganas que de costumbre, porque siempre que sueño con él, quiero quedarme dormida.

miércoles, 14 de enero de 2015

Adiós polvorón.

El día de ayer conduje por última vez ese automóvil apodado "el polvorón".

Lo compré en 2005. Con el apoyo (cobrado de mi aguinaldo) de mi madre. Un compañero de trabajo que se llamaba Rubén le nombró así debido a mi mala costumbre de meter al pequeño chevy a la obra en la que trabajaba, en el municipio de García, Nuevo León. La tierra ahí estaba suelta y se le pegaba a mi cochecito cada vez que iba presurosa a pelear a las oficinas de obra con los hilarantes Arquitectos que ahí se encontraban. Como siempre estaba lleno de polvo, le nombraron así, "polvorón".

Menté mil madres antes de que me lo entregaran. Me peleé en mi cabeza con toda la industria automotriz (porque yo, como toda adolescente reaccionaria en favor del medio ambiente, me negaba rotundamente a comprar ese foco de contaminación) y al final me lo llevaron a la casa de mi mamá y ese mismo día me subí, lo encendí y me fui. Sin saber conducir aún.
Al primer lugar que fui fue a un seven eleven por unas cervezas, batallé mucho para encontrar el modo correcto de meter reversa; cuando lo conseguí, fui por Javi, ese amigo con el que uno cuenta para esos pequeños detalles como conducir, que uno solo jamás descubriría. 
En menos de un mes lo choqué.

Aún recuerdo la foto, en la que una esquelética yo conducía sonriendo por primera ocasión una propiedad a mi nombre, con una deuda por los siguientes 4 años de mi vida.

Hace poco más de 10 años de eso y después de miles de increíbles aventuras, ayer me despedí de él. Unas horas antes de la despedida mi jefe me dijo: "ese carrito está bueno, el problema es que tú ya no lo quieres". 


Y lo vendí.


Adiós polvorón. Fue un placer.

viernes, 9 de enero de 2015

Del amor y la amistad, a destiempo, cómo debe ser.

Una vez alguien me habló sobre la amistad y un encuentro en un tren. Yo en esa época tenía cientos de amigos. Hoy me quedan menos de 10. Y los busco, los busco de vez en cuando, para mantener la amistad, los atesoro, como lo más valioso que me queda y lo que me quedará cuando mis hijos se vayan y el amor se termine.
Una vez, esa misma persona me dijo que yo no sabía nada sobre el amor. En aquella ocasión no respondí, porque pensé que en el fondo tenía razón. Y la tenía. La fantasiosa idea que tenía al respecto hoy es completamente distinta. La fantasía quedó afuera y las ideas, lamentablemente también.
Anoche cuando conducía a mi casa vi a una pareja besuqueándose en la banqueta, y pensé, "que sobre valuado está el amor". Y que subestimada está la amistad. Esa especie de amor que si es capaz de sobrevivir una vida.