martes, 18 de junio de 2024

Diatriba, ebria.

Suelo gritar un montón. No me entero. Las personas voltean a verme y comienza a darme pena. 

Estoy tremendamente ebria. Dos botellas de vino, uno rosado, otro tinto. Quién lo diría. Diatriba, tomando vino a los 43 años, casi 44.

Me escribió: "cómo estás?"

"Sobria" Respondí.

Fui atacada por varios recuerdos, recuerdos hermosos e inútiles: los ficus en la ventana, las gatas, la tinga, el arroz verde, el escupitajo cuando huele a caca, la alegría, la risa que nos daba casi todo. 

"Mira, no andas peda, ni yo, sólo somnolientos. Pero desde hace rato te quiero pedir perdón Carol. Siempre te recuerdo"

Volví a tomar. Y lloré mucho. Dos botellas de vino bastaron. Tremendamente ebria.

El alma me quedó tranquila, el corazón todavía lo tengo destrozado.

Me dijo: "En terapia me preguntó la analista que si había sentido amor alguna vez. Y respondí si, pensando en tí"




A quién quería engañar?

"No quedaba más que una parva libertad condicional, la irrisión de vivir a la manera de una palabra entre parentesis, divorciada de la frase principal de la que sin embargo es casi siempre sostén y explicación"

Julio Cortázar. 

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