lunes, 10 de febrero de 2014
Gobotristeza
Hay días como hoy, en los que extraño tanto a mi enorme gata que mientras cocino siento como se soba en mis piernas. Y la extraño tanto tanto. :(
sábado, 21 de diciembre de 2013
Limpieza
Mientras Doña R. limpia mi escritorio me pregunto si se da cuenta del placer que me causa verla limpiar mi oficina.
Siempre se apura para hacerlo, no sé si la incomoda el hecho de saber que me causa placer o le molesta que la esté viendo o piensa que me estorba. Siempre es rápida y me obliga a retenerla pidiéndole que limpie las ventanas, las puertas, la planta o cualquier cosa que la haga quedarse un rato más frotando su trapito con desinfectante sobre cualquier superficie.
Debe odiarme por ponerla a trabajar de más. Seguro llega a su casa quejándose de mí y dice: esa loca ahora me puso a limpiar la estúpida planta!. O tal vez se entera y llega a su casa diciendo: esa loca no deja de verme limpiar su planta, le da placer verme limpiando, maldita degenerada!.
No lo sé, ni me interesa tanto. Así que le pido que venga a limpiar las ventanas, y mientras escribo esto me doy cuenta que me voltea a ver maliciosamente. Lo sabe! Y además sabe que estoy escribiendo al respecto y seguramente le causa placer. Maldita degenerada!
Siempre se apura para hacerlo, no sé si la incomoda el hecho de saber que me causa placer o le molesta que la esté viendo o piensa que me estorba. Siempre es rápida y me obliga a retenerla pidiéndole que limpie las ventanas, las puertas, la planta o cualquier cosa que la haga quedarse un rato más frotando su trapito con desinfectante sobre cualquier superficie.
Debe odiarme por ponerla a trabajar de más. Seguro llega a su casa quejándose de mí y dice: esa loca ahora me puso a limpiar la estúpida planta!. O tal vez se entera y llega a su casa diciendo: esa loca no deja de verme limpiar su planta, le da placer verme limpiando, maldita degenerada!.
No lo sé, ni me interesa tanto. Así que le pido que venga a limpiar las ventanas, y mientras escribo esto me doy cuenta que me voltea a ver maliciosamente. Lo sabe! Y además sabe que estoy escribiendo al respecto y seguramente le causa placer. Maldita degenerada!
domingo, 15 de diciembre de 2013
Conclusiones 1.
Podrás sacar a la mujer del infierno, pero jamás podrás sacar el infierno de la mujer.
***
martes, 3 de diciembre de 2013
Regalos
A: Estando en la playa pensé en ti, entonces pasaron vendiendo pulseritas y te compré esta.
Diatriba: Esta pulserita te hizo pensar en mí?
A: No, ya estaba pensando en ti, pero cuando vi esta pulserita pensé que era tuya. Mi esposa estuvo de acuerdo, era para ti.
Esposa: Es verdad, yo sí pensé en ti cuando la vimos y le dije "sí, llévasela"
Diatriba: Es verde.
A: Ajám
Diatriba: Odio el color verde con todo mi corazón.
A: No lo sabía. Igual es tuya.
Diatriba: Gracias.
A: Te la pongo?
Diatriba: Si, por favor.
Me puso la pulsera en la muñeca izquierda, la que le ofrecí para ponerla, y no me la quité durante un año.
Cada vez que la veía me acordaba de él y me lo imaginaba bailando borracho con su esposa en la playa, platicando de mí, de mi tristeza, de lo culero que es tener planes, ser feliz y que un mal día alguien cague encima de tus planes y tus sueños... tal vez pensando que me lo merecía (o tal vez eso es lo que pienso yo). Me ayudaba ver la pulsera, de alguna forma me dio ánimo en varias ocasiones en las que pensé que ya no podía más, varias ocasiones en las que el concentrado de nicotina se volvía la opción de suicidio más viable.Tal vez el color verde, tal vez la idea de que alguien que apenas me conocía me consideraba importante (alguien que me conozca no lo consideraría jamás).
Se divorció y después de dormir unos días en mi cama me dijo que necesitaba irse a un lugar que le asegurara que no era mi tabla salvavidas... no volvió más puesto que eso era, una tabla salvavidas, muy útil por cierto. La pulsera me la quité un año después, para asistir a una cena de gala en donde descubrí que mi adicción a la nicotina había desaparecido. Guardé la pulsera en la cajita de pulseras que nunca me pongo, al lado de las cosas que la gente me regala y que por lo general son de mi disgusto, pero que guardo con emoción.
Diatriba: Esta pulserita te hizo pensar en mí?
A: No, ya estaba pensando en ti, pero cuando vi esta pulserita pensé que era tuya. Mi esposa estuvo de acuerdo, era para ti.
Esposa: Es verdad, yo sí pensé en ti cuando la vimos y le dije "sí, llévasela"
Diatriba: Es verde.
A: Ajám
Diatriba: Odio el color verde con todo mi corazón.
A: No lo sabía. Igual es tuya.
Diatriba: Gracias.
A: Te la pongo?
Diatriba: Si, por favor.
Me puso la pulsera en la muñeca izquierda, la que le ofrecí para ponerla, y no me la quité durante un año.
Cada vez que la veía me acordaba de él y me lo imaginaba bailando borracho con su esposa en la playa, platicando de mí, de mi tristeza, de lo culero que es tener planes, ser feliz y que un mal día alguien cague encima de tus planes y tus sueños... tal vez pensando que me lo merecía (o tal vez eso es lo que pienso yo). Me ayudaba ver la pulsera, de alguna forma me dio ánimo en varias ocasiones en las que pensé que ya no podía más, varias ocasiones en las que el concentrado de nicotina se volvía la opción de suicidio más viable.Tal vez el color verde, tal vez la idea de que alguien que apenas me conocía me consideraba importante (alguien que me conozca no lo consideraría jamás).
Se divorció y después de dormir unos días en mi cama me dijo que necesitaba irse a un lugar que le asegurara que no era mi tabla salvavidas... no volvió más puesto que eso era, una tabla salvavidas, muy útil por cierto. La pulsera me la quité un año después, para asistir a una cena de gala en donde descubrí que mi adicción a la nicotina había desaparecido. Guardé la pulsera en la cajita de pulseras que nunca me pongo, al lado de las cosas que la gente me regala y que por lo general son de mi disgusto, pero que guardo con emoción.
jueves, 28 de noviembre de 2013
Feliz hanukkah!
Una persona me preguntaba el por qué de mi rechazo hacia los católicos y no hacia los miembros de algún otro culto religioso. Le respondí que ningún miembro de algún otro culto religioso me había faltado al respeto, ni había tratado de hacerme cambiar de parecer, ni me había juzgado por no creer en su dios, por lo que yo respetaba su derecho a creer en lo que quisieran, así como respeto a la gente que tiene amigos imaginarios o que cree que "el oscuro" es la verdad. Le expliqué que no rechazo a los católicos, lo que rechazo son las prácticas que han sumido al mundo en la peor de las estupideces tratando de cambiar las creencias de los demás, que por mí podrían creer en satanás, en la virgen o e batman, siempre que no jodieran al prójimo tratando de convencerlos de creer lo mismo que ellos y que yo no podría jamás comerme el cuerpo de cristo porque luego tendría que cagarlo y ve tu a saber si me cause estreñimiento.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Re.signación
Pensé que podría escribirte un mail y mantener al menos un contacto epistolar para calmar las ganas que tengo de saber de tí. Luego pensé que de seguro no responderías mis mensajes. Después me enojé y pensé que no soy tan mala, que yo no tuve toda la culpa, que tú fuiste el cobarde que no quiso dar la cara al final. Pero entonces me dije que no era cierto, que yo soy la mala, siempre lo he sido y siempre lo seré y que por lo que sea que sea, no me contestarás los mensajes, que da igual si te los escribo o no, que mejor me resigno a saberte lejos y a no tener contacto contigo nunca jamás, de ningún tipo, que mejor tendría que venir aquí a escribir que todos los días, al menos por un ratito pienso en tí y en lo mucho que me gustaría contarte que en la carretera, todos los días a las 3:58 pm veo un camión lleno de cerdos y que me parece sorprendente (sí, cada día). Que hay una calle por la que paso todas las mañanas en donde los lunes, miércoles y sábados hay entre 6 y 8 coches rojos (coches rojos, violencia, mi existencia flotando en el aire, colmillos, mamá). El resto de los días son solo 5.
Yo sé que no te importa, pero a veces me contento pensando que a tí te pasan cosas increíblemente asquerosas y que al menos una vez al día tienes que escupir porque algo huele feo o que un manco te hace recordar mi tos y que no tienes a quién contarle. Lo sé, obvio si tienes a quien contarle, pero a mi me contenta pensar que no... y que al final del día, tu también encuentras un minuto para pensarme y desear que siga siendo fuerte, lo suficientemente fuerte como para no escribirte y no romper este letargo pacífico en donde sin querer nos hemos quedado sin palabras que decirnos.
La resignación mi amor, es lo más espantoso que he conocido en estos 34 años. Ahora que la conozco, me doy cuenta de que toda esta estúpida teoría de los 3 años es y ha sido siempre una farsa. Como yo. Lo que te deja de importar es lo que no has amado, ya que como dice la canción: el tiempo no cura nada, el tiempo no es un doctor.
Entonces pensé, ¿hace cuanto que dejé de estar disponible?, ¿cuando me comencé a ocultar?.
"Hace mucho", respondió esa incómoda, intransigente e inconveniente vocecilla que a veces se parece mucho a lo que recuerdo de la voz que era de Gobolina.
Y entonces vine aquí, donde le pongo un sentido a cada pequeño detalle de lo que encuentro por ahí, donde puedo explicarlo y que me separa semánticamente de la locura.
Yo sé que no te importa, pero a veces me contento pensando que a tí te pasan cosas increíblemente asquerosas y que al menos una vez al día tienes que escupir porque algo huele feo o que un manco te hace recordar mi tos y que no tienes a quién contarle. Lo sé, obvio si tienes a quien contarle, pero a mi me contenta pensar que no... y que al final del día, tu también encuentras un minuto para pensarme y desear que siga siendo fuerte, lo suficientemente fuerte como para no escribirte y no romper este letargo pacífico en donde sin querer nos hemos quedado sin palabras que decirnos.
La resignación mi amor, es lo más espantoso que he conocido en estos 34 años. Ahora que la conozco, me doy cuenta de que toda esta estúpida teoría de los 3 años es y ha sido siempre una farsa. Como yo. Lo que te deja de importar es lo que no has amado, ya que como dice la canción: el tiempo no cura nada, el tiempo no es un doctor.
Entonces pensé, ¿hace cuanto que dejé de estar disponible?, ¿cuando me comencé a ocultar?.
"Hace mucho", respondió esa incómoda, intransigente e inconveniente vocecilla que a veces se parece mucho a lo que recuerdo de la voz que era de Gobolina.
Y entonces vine aquí, donde le pongo un sentido a cada pequeño detalle de lo que encuentro por ahí, donde puedo explicarlo y que me separa semánticamente de la locura.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Comunicado
Miau y Magugui, mis dos hijos, son una mejora a la especie de la que cada día me sorprendo más.
No necesito su agradecimiento, pero ya dí demasiado a la humanidad así que no pienso hacer nada más. Se acabaron los donativos, las ayudas, ceder el paso, sonreír, decir gracias, por favor etc.
Ya hice demasiado por ustedes.
Fin del comunicado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)