domingo, 19 de octubre de 2014

El día que aprendí a recibir abrazos

Fue un día de Octubre. Lluvioso. Me dolía la cabeza. Por lo general los sábados me duele.
Hasta ese entonces me resultaba sumamente desagradable el contacto con humanos.

Una mujer de aproximadamente 70 años apareció en mi oficina, me contó una historia muy triste sobre como unos ladrones le robaron los muebles de baño de su casa y me conmovió su amabilidad. Cuando se fue me agradeció mi atención y me dió un abrazo. Me dejó una sensación no de desagrado, si no de violencia. Una violencia muy rara. Pacífica.
Entonces vino un compañero de trabajo, con el que todos los días peleaba. Me explicó que va a resolver todos los problemas por los que tengo que poner la cara a diario. Le dije que estaba cansada de sus promesas, que no podía confiar en él. El me dijo que era su responsabilidad que ya no me gritarían por su culpa, que le diera otra oportunidad para demostrármelo. Todo sonaba muy raro. Parecía que estaba hablando de otra cosa, no de garantías en construcción.
Me quedé observándolo, flaco, ojeroso. Lucía cansado, como si hubiera cargado durante mucho tiempo algo y acabara de soltarlo.
Entonces le dije: No has dormido verdad?. Y el me dijo: No. Temo por tí.
Y volteó a verme con una mirada de cachorro que hace mi hijo cuando me dice: te amo mami.

Desvié mi vista. Se agachó otra vez a ver la lista que tenía en las manos.

Entonces me puse de pie, le dí la mano, se puso de pie, lo abracé y me abrazó. Luego de un suspiro salió de mi oficina sin darme la cara.

Y jamás lo volví a ver.

Desde entonces, me gusta que me abracen.




jueves, 16 de octubre de 2014

Todo este tiempo

Llevo todo este tiempo preguntándome ¿qué haces y qué piensas cuando vienes aquí y no encuentras nada?

Yo he estado. Nada más.




jueves, 28 de agosto de 2014

Feliz cumpleaños a mí!

Sip. Hoy es mi cumpleaños y es infinitamente feliz. Mis dos hijos están sanos (uno de ellos estuvo hasta hace poco con una neumonía que no me dejaba respirar a mí tampoco), el día está soleado, a las 2pm iré a tomarme una michelada de 1 litro que cuesta 30 pesos (yeeiii!!!) y una torta ahogada de camarón con mis compañeros de trabajo, que son las únicas personas de este retorcido pueblo con las que hablo fuera de mi hermoso departamento al que me mudé recientemente al lado de una pirámide.

Con mis compañeros de trabajo platico, juego al fútbol, me peleo, me río y hago todas esas cosas llamadas interacción social (en las redes sociales interactúo pero con mis amigos) que evitan que enloquezca del todo.


Y a mí hoy con eso me basta para pasar un feliz feliz cumpleaños. Mañana quién sabe.


Salud!

lunes, 18 de agosto de 2014

Cosas que me ocurren en las vialidades del retorcido pueblito.

¿Por qué en este retorcido pueblito la gente no respeta la continuidad en las glorietas/rotondas?
Hoy una señora me fue mentando la madre por varias cuadras por que tomé mi preferencia al dar vuelta en una glorieta/rotonda en lugar de dejarla pasar a ella primero, no le hice caso, preferí continuar con mi camino, sólo me le quedé viendo con mi mejor cara de incredulidad... y lo mejor... ayer otra señora se indignó porque le cedí el paso (preferencial que tenía) al estar en una glorieta/rotonda. Se indignó tanto que frenó y se cruzó de brazos, esperando que yo pasara primero. De verdad que no lo podía creer. Tuve ganas de bajarme y explicarle que en este tipo de situaciones, son los demás los que deben frenar y que dejarla pasar no era de ninguna forma un insulto, si no respeto por las normas básicas de vialidad. Pero mejor avancé y ya.

La semana pasada, por la mañana, un tipo caminaba en medio de la calle, ni siquiera toqué el claxon, solo le saque la vuelta y me detuve en el semáforo que estaba a 100mts adelante. El tipo pasa a mi lado y dice: vieja pendeja! (viéndome feo). No lo pude evitar y solté una carcajada. Entonces el pobre idiota me gritó: De que chingados se ríe?. Así, de usted me insultaba el pobre hombre. Entonces yo, que tengo la mecha más corta del mundo, respondí gritando: ME RIO DE TI PUÑETAS!. El hombrecillo se fue corriendo, y a una distancia como de 200 metros tomó una piedra y me amenazaba a la distancia con lanzarla. Me dió risa y coraje al mismo tiempo. Pensé en alcanzarlo para explicarle que era imposible que me alcanzara su piedrita y que mejor me la lanzara de ahí cerquita para tener un motivo y romperle los dientes de una buena vez, pero recordé que mi hijo mayor venía en la parte trasera durmiendo, así que dí vuelta muy lentamente diciéndole adiós al pobre hombrecillo. El cual soltó nuevamente a correr en sentido contrario.

¿Es acaso que la gente se vuelve más estúpida cada día? No logro comprenderlo. Tampoco me interesa hacerlo, pero la sensación de maldad con la que me dejan estos incidentes es lo que me hace temer que un día seré capaz de dañar físicamente a estos especímenes de la raza humana.

Cada día tengo menos de todo lo que se necesita para lidiar con este tipo de situaciones.

snif

miércoles, 16 de julio de 2014

Crónicas chairas 2

La segunda vez tenía una manta caliente para envolverme en ella y sacar la frialdad de mi corazón  cuerpo.

Me señaló que pondría una "meditación", dijo que no me preocupara si me quedaba dormida, que mi "subconsciente" captaría de todas formas lo "esencial".
Hice un gran esfuerzo para no reírme a carcajadas en su cara, insisto, yo iba a hacer lo que fuera para que me manoseara, así que me guardé mis comentarios venenosos.
Me puso un antifaz y no pude ver si salió o no de la habitación. Comenzó la "meditación".
Una sarta de estupideces del tipo: "tu síntoma es tu guardián, modifica a tu guardián, recibe la luz dorada en tu cuerpo, el cuerpo es sano y natural" comenzaron a sonar... evitando que pudiera dormir.

Me pregunté cuantas personas hacen este tipo de cosas en lugar de ir a análisis y me respondí que yo estaba ahí buscando manoseos para sacarme la frialdad del corazón cuerpo metida en una manta caliente que me estaba mareando y oyendo esas babosadas, aguantando las ganas de vomitar.

Y guardé silencio un ratito...Pero como seguían sonando esas palabras tan molestas, continué quejándome en mi interior

Pensé que habían pasado horas, me contuve para no sacarme de encima la mierda caliente esa y apagar la estupidez sonora... de pronto la tipa dijo: ya está. Y puso sonidito de olas. Cuando me quitó la manta y comenzó con mi masaje me dijo: me sorprende que hayas aguanto. Casi nadie aguanta toda la meditación.

(QUE!? Yo soy de las únicas estúpidas que aguantaron todo eso!? Pude haber dicho que pararan la maldita tortura?!) pensé.

El masaje borró el coraje. Pero la "meditación" borró mis ganas de volver. La "meditación" me mostró que mi "guardián" aka "frialdad en el corazón cuerpo" necesita ser analizado en un diván y no en una cama de masajes.

En fin.


jueves, 19 de junio de 2014

Crónicas chairas 1

Por un motivo que prefiero omitir, terminé en una sala de masajes.
Bueno, la verdad es que mi espalda ya no sirve.
Una compañera del trabajo me recomendó a una amiga suya que por 350 pesitos hace masajes relajantes y te ayuda con los dolores de espalda... pues fui. En este pequeño y retorcido pueblo no he conseguido hacer amigos, mucho menos conseguir buenos precios.

La primera vez que fui me recibió una tipa que me abrazó. ¿Por qué lo hacen? Detesto que me abracen.
Ya está, me dije, disfrutas tu masaje y te vas, aprovecha que te cuidan a los niños hasta las 9.

El masaje fue maravilloso. Me devolvió una serenidad que no sentía hacía muchos años. Omití los comentarios de la tipa esta sobre conocer mi cuerpo con sus manos para hacer un diagnóstico y bla bla. Me relajé y dejé que mi cuerpecillo hiciera lo mismo.

"Dos cesáreas, son muy violentas" "hay que sacar el frío de tu cuerpo"...el diagnóstico fueron varias contracturas y las chairadas esas del frío en mi corazón, digo en el cuerpo. Me recomendó acudir a 4 sesiones para que me dejara de doler la espalda.
Mientras me manosee igual de rico yo vengo, pensé.
Al despedirme, la morra volteó la cara y me dió un beso en el lado izquierdo y me abrazó otra vez. "Corazón con corazón" me dijo. Quise escupirle y salir corriendo, pero la morra manosea bien rico, es la verdad.
Me pidió que fuera a un temazcal a lo que me negué rotundamente. En Xalapa lo hice una vez, y casi mato a alguien de la desesperación. Eso lo tiene uno que hacer con muchas drogas relajantes encima y pues por ahora estoy incapacitada para consumir drogas. Es por eso que soportar estas clases de chairadas es tan complicado, estoy 100% sobria.
Si alguien me hubiera dicho lo que encontraría en la segunda sesión, no hubiera ido.
Pero si alguien me hubiera dicho que terminaría en este pueblo pequeño y retorcido, con dos hijos, no le hubiera creído... en fin.

Continuará...

miércoles, 11 de junio de 2014

En el detalle está la excelencia (y el diablo)

Me gusta la letra J. Vengo a confesar, porque este sitio se ha vuelto eso, el lugar donde confieso y absuelvo mis pecados, al más puro estilo de Sabina (que me caga), que cada año recibo con alegría a Junio y despido con tristeza a Julio.

Cada día escribo en mi libreta la fecha con algún color. Ahí anoto mis pendientes y las tareas que voy realizando, para llevar un registro detallado y poder recordar en caso de ser necesario cuando hice cada cosa.
Como me gusta la letra J (no tanto como la o, la x, la a o la c) o más bien, me gusta escribirla, me alegro con la llegada de Junio que me permite poder escribirla durante dos meses consecutivos, así como cada semana me alegra poder escribir Jueves, con verde, porque los jueves son verdes.
(Los lunes son rosas, naranjas o amarillos, los martes son naranjas o amarillos dependiendo del lunes, los miércoles son azules o morados, los jueves son verdes, los viernes son rosas, azules o morados dependiendo del miércoles y los sábados son rosas o azules o morados dependiendo del lunes, viernes o miércoles, existen más variaciones, de pronto me pongo loca y uso rojo, plateado, negro, cafe, etc, pero es poco frecuente).

En fin. Eso y que desde hace semanas la calle de los coches rojos se ha vuelto más bien la calle de los coches blancos y no alcanzo a entender la razón.
Tampoco es que me quite el sueño, pero si mortifica poquito pensar que una semana se estacionan de 6 a 8 coches rojos y la siguiente son blancos.

Detalles.


(¿Qué pasa si come con otro tenedor? me preguntó David. Nada. Respondí después de unos segundos, francamente incómoda. Entonces, por qué sólo come con ese?. Para no matar gente. Respondí sudando. ¿Alguna vez ha matado a alguien?. No. ¿Entonces cual es el problema?. Ninguno...) Y lo dejé.

Todo comenzó cuando recordé que una de las cosas que más me gustaban de él era precisamente que se daba cuenta de mis manías y compulsiones, que jugaba con ellas, pero que al parecer no le molestaban. Que movía mi tenedor para observar mi reacción y confirmar que yo buscaba la forma de ocultar que necesitaba comer con ese tenedor (que hoy me hace tanta falta); que tenía un plan b, que el día que enloqueciera me raparía, me haría una gobolina de trapo y me daría unas crayolas para dibujar los días y sus colores correspondientes... y así.

Detalles.